Garantías de la subasta
1 Exposición inmobiliaria. Puede ser una fuente abundante de pérdidas a futuro, más aún considerando el largo plazo que prevé el sector para completar la digestión del stock inmobiliario. Según el esquema de protección que plantea el cuaderno de venta de CAM, el comprador tendrá margen para asumir pérdidas iniciales, ya provisionadas por la caja. A partir de ahí, se activaría una protección del 80% por los siguientes 2.500 millones de pérdidas. Y si fueran de mayor cuantía, el escudo se ampliaría al 90% por un periodo de diez años.
2 Banco malo. Junto a las garantías por futuras pérdidas derivadas del ladrillo, otro sistema de protección sería la creación de un banco malo, también reclamado por los aspirantes a hacerse con CAM. El FROB adquiriría los activos inmobiliarios más tóxicos y se haría cargo de su posterior venta. En la subasta de CCM el FGD se quedó con el Aeropuerto de Ciudad real y la cartera industrial, que no fueron a parar a Cajastur.
3 Apoyo a la liquidez. A diferencia de las subastas de CCM y Cajasur, el proceso de CAM incorpora un elemento nuevo: la liquidez. Los elevados vencimientos que afronta la caja y que deberán ser asumidos por el comprador han obligado al regulador a ofrecer una línea de liquidez por 2.800 millones de euros, vigente hasta cinco años. Las entidades interesadas en CAM reclaman garantías relacionadas no solo con los riesgos inmobiliarios sino con los vencimientos. De hecho, CAM ya habrá realizado importantes saneamientos en su cartera a promotores, donde ha aflorado una mora del 62%, con lo que los vencimientos se presentan como un problema capital.