COLUMNA

Un control de dopaje para la zona euro

El fondo de rescate de la zona euro necesita una inyección de esteroides desesperadamente. Aumentar el apalancamiento del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) permitiría comprar deuda italiana y española con más agresividad, ayudando a calmar los mercados. Pero para que el plan funcione, el BCE y el Parlamento alemán deben seguir el juego.

No hay duda de que el FEEF necesita más potencia de fuego. A pesar de que su capacidad de endeudamiento está en proceso de expandirse a 440.000 millones de euros, y pronto podrá comprar deuda soberana en el mercado, parece que el fondo no busca esta tarea.

Teniendo en cuenta las sumas ya comprometidas a Irlanda, Portugal y Grecia, al FEEF le quedan menos de 300.000 millones. Aunque esto podría financiar un rescate español, no es suficiente para ayudar a Italia. La compra de bonos agotaría al fondo aún más rápidamente. El BCE ha gastado alrededor de 70.000 millones de euros desde que empezó a comprar de nuevo deuda soberana de la eurozona en agosto. Si el FEEF comprase al mismo ritmo, se quedaría sin dinero en efectivo en cinco meses.

Una de las soluciones, que tiene el apoyo del secretario del Tesoro de EE UU, Tim Geithner, es aprovechar el FEEF para convertirlo en un banco de facto. Las garantías restantes del Fondo se convertirían en capital del banco. Entonces compraría bonos y los refinanciaría con el BCE. Incluso si el apalancamiento del FEEF se cubriera a, digamos, diez veces -menos de la mitad del nivel de la mayoría de los bancos comerciales- su potencia de fuego podría aumentar hasta alrededor de tres billones. Sin embargo, el BCE tiene prohibido prestar a entidades del sector público, dándole derecho de veto sobre la idea. Y como el consejo del banco central está dividido sobre sus relativamente modestas compras de bonos, parece inconcebible que se apruebe un acuerdo que le pudiera dejar potencialmente mantener varios billones de euros de garantías en deuda soberana.

Los Gobiernos de la zona euro también tendrían que aprobarlo. Aumentar el apalancamiento del FEEF incrementaría sus riesgos financieros, ya que tendrían que soportar el sufrimiento de cualquier pérdida derivada de un default. Alemania se resistiría a lo que parece apoyar abiertamente a Italia y España. Aunque la zona euro necesita probablemente más potencia de fuego para luchar contra el contagio, tendrá que encontrarla en otro lugar.

Por Peter Thal Larsen