Pistas

Las galerías acercan el arte contemporáneo al ciudadano

Avelino Sala presenta en la Galería Raquel Ponce un trabajo que analiza el concepto de crisis y resistencia

Madrid avanza con paso firme a convertirse en una de las capitales europeas en las que el arte representa el señuelo turístico más convincente. A la oferta consolidada que representan las tres pinacotecas más grandes de la capital (Museo del Prado, Museo Reina Sofía y Museo Thyssen-Bornemisza), se une ahora una iniciativa conjunta de las galerías de arte, que está destinada a dar relevancia y coherencia a las muestras de arte contemporáneo presentes en la capital.

En concreto, las 46 galerías de arte que forman parte de la iniciativa Artemadrid, auspiciada por las autoridades municipales, decidieron abrir sus puertas al público de forma conjunta el pasado jueves, cuando ampliaron su horario de apertura hasta las 10 de la noche (algunas hasta más tarde). El resultado de esta noche en blanco especializada en arte contemporáneo es el acercamiento de las corrientes artísticas más vanguardistas a un público que no suele frecuentar este tipo de establecimientos.

"Estoy convencido de que esta iniciativa es bastante buena, porque crea una dinámica de noche y porque la gente se ve motivada a hacer un recorrido", declara Efraín Bernal, de la galería La Fábrica, una sala que estrenó la semana pasada una exposición de Gregory Crewdson, bajo el título de Sanctuary. "Con esta iniciativa se abre el abanico de público. Muchas de las personas que vinieron la noche del jueves no son el público habitual de las galerías. Se vio mucha gente joven, interesada por el arte, pero que no es habitual. También es positivo para las visitas de coleccionistas que vienen de provincias, porque pueden aprovechar la inauguración de la temporada para asistir al estreno de varias colecciones", apostilla Bernal.

Sobre la afluencia de público, explicaba que el nivel de visitantes había sido aceptable, si bien opinaba que otras galerías que inauguraban la exposición esa noche tuvieron más público.

Las galerías de arte madrileñas se concentran en el centro de la ciudad, concretamente en dos polos, la zona de Atocha y los alrededores de las glorietas de Bilbao y Alonso Martínez. Entre las salas que se adhirieron a la iniciativa destacan grandes firmas como Helga de Alvear, con una exposición de Axel Hütte, Santiago Sierra y Dan Perjovski; Elvira González, con obras de Esteban Vicente y Robert Irwin, o Galería Cayón, con una exposición de Carl André.

La Galería Raquel Ponce se ha decantado por un artista cuya obra está muy vinculada a la actualidad y al momento económico. Avelino Sala, un asturiano de 39 años, retrata los conceptos de resistencia, entendida como una suerte de lucha muda.

La exposición instalada en la sala de Raquel Ponce se compone de una gran estructura que forma una barricada compuesta de 500 libros lacados en negro. Sugiere componer una coraza intelectual para protegerse de la indolencia de nuestros tiempos. "La barricada que nos queda es la barricada cultural", zanja.

Naval Gijón como ejemplo

La exposición de Avelino Sala en la Galería Raquel Ponce se inspira en el conflicto por el cierre de Naval Gijón. Además de la escultura central de libros (bautizada como Blockhouse), la instalación se acompaña de una serie de acuarelas que retratan el rostro de los trabajadores de la compañía. Sala indica que la trayectoria de todo su trabajo ha estado vinculada a un concepto romántico del arte" y que con esta obra intenta representar la resistencia ante la crisis desde un punto de vista simbólico. "No es un búnker para esconderse. Hablo de una lucha metafórica, que no consiste en salir a la calle, sino en resistir desde una perspectiva intelectual", apostilla.