Cine

Penúltima vuelta de tuerca a la saga por antonomasia

El estreno en Blu-ray de toda la serie 'Star Wars' se suma a un culto que ha generado 15.000 millones de euros

Star Wars, las seis películas y sobre todo el merchandising que ha generado, equivale al PIB de un país mediano: con sus 15.000 millones de euros facturados hasta 2005, según Forbes, que han debido incrementarse a estas alturas un 5% o un 10% más, estaría a mitad de la tabla del ranking mundial. Pero sus ingresos no se detienen, ni la imaginación de George Lucas, su creador, para sacarle nuevo partido.

Esta semana le llegó el turno al lanzamiento de la serie completa en Blu-ray, y lo que en otros casos no pasa de ser un estreno de rutina, se ha convertido en esta ocasión en una tarea aplazada durante años para conseguir la reconstrucción digital con la máxima calidad en alta resolución, sumar 40 horas de material adicional y generar incontables polémicas en la red por parte de sus millones de seguidores por lo incluido o excluido con su obsesión por realizar pequeños cambios.

En el caso de la edición a la venta en España, además, se ha sumado el disgusto porque la edición no incluye pista de audio en alta definición ni en castellano ni en el original en inglés, porque los discos son los mismos de alemán y se ha incluido este sonido con la máxima resolución. A cambio, les ofrece por 89,95 euros un pack con nueve discos, incluyendo algunos extras ciertamente curiosos: 90 minutos de parodias de la serie en distintos programas de televisión; la posibilidad de una visita virtual al Rancho Skywalker, donde Lucas guarda su inigualable colección de recuerdos de la saga, o la opción para conocer por primera vez 40 escenas eliminadas en los montajes existentes, en algunos casos sin el remate de edición digital.

El pack es un testimonio a la inagotable capacidad de George Lucas para sacar partido a las únicas películas que ha dirigido en los últimos 35 años y que han marcado el desarrollo de la historia del cine actual. Hasta el estreno de La guerra de las galaxias en 1977, el merchandising y los productos colaterales eran considerados fuentes de promoción para las películas, y nunca de ingresos.

En las durísimas negociaciones que rodearon el rodaje de la película, en la que ningún estudio creía, Lucas accedió a reducir sus honorarios a cambio de quedarse con los derechos de explotación de imagen de los personajes a perpetuidad. Tras estrenarse en apenas 20 cines en todo Estados Unidos, el éxito fue creciente, y se consolidó con las primeras ventas de productos derivados, unos muñecos articulados para los que se creó un peculiar sistema de reserva previa, iniciando una senda que ha llevado al director a amasar una fortuna estimada en 1.200 millones de euros.

Lucas y su empresa fueron creando todo el entramado del merchandising que hoy rodea a las películas importantes prácticamente desde cero, e incluso cometiendo importantes errores. Entre ellos puede citarse un programa especial de Navidad emitido en la televisión estadounidense, incluyendo a Chewbacca y su familia cantando villancicos, que no ha vuelto a ser visto jamás, o la publicación de una primera novela continuando La guerra de las galaxias original, El ojo de la mente, en la que el escritor Alan Dean Foster presentaba el primer beso entre la princesa Leia y Luke Skywalker, luego convertidos en hermanos en las películas sucesivas. Tampoco ha sido reeditado.

Hoy se han publicado un centenar largo de libros, decenas de juegos y videojuegos y millares de cómics que se desarrollan en el universo Star Wars, en un periodo estimado entre 25.000 años antes y 150 después de los hechos descritos en las seis películas. Aunque existen normas bastante estrictas sobre no tocar la parte sustancial de las tramas -nada de muertes o romances que impliquen a los protagonistas-, Lucas ha utilizado alguno de los hallazgos de esas obras no elaboradas por él. El más conocido es el nombre del planeta capital de la galaxia, Coruscant, que surgió originalmente en una novela de Timothy Zahn y fue adoptado después en la segunda trilogía.

Por cierto que se especuló con que las novelas de Zahn fueran base de una tercera trilogía cinematográfica. Lucas, que negó nuevos rodajes en su momento, ahora parece dejarse querer.

Papel pintado, camas, zapatillas...

La creación de originales productos con imágenes de Star Wars se ha convertido en todo un subgénero en el mundo de los goodies, los objetos de coleccionismo. La popular web No puedo creer que lo hayan inventado (www. nopuedocreer.com/ quelohayaninventado), que recoge los más insospechados chismes del panorama mundial, tiene una sección específica dedicada al tema, que es la más visitada según su nube de tags.

Su responsable, Daniel González, afirma tajantemente que "es, sin duda, la franquicia temática más seguida en todo el mundo, con presencia en infinitos productos después de 35 años y sin visos de parar". Entre ellos, desde papel pintado hasta una cama redonda con la forma del Halcón Milenario, fundas para palos de golf o moldes para cubitos de hielo, pasando también por iniciativas comerciales como la de la serie de material deportivo de Adidas.

La propia web mantiene una tienda virtual, quelovendan.com, en la que "los productos que tenemos de Star Wars, como los USB de personajes, el peluche de Chewbacca o los despertadores, están siempre entre los de mayor salida".

El motivo del éxito, para González, no está tanto en el grupo de seguidores fieles, "muy activos pero minoría al fin y al cabo, sino más bien en la inmensa cantidad de gente que considera a la serie un referente cultural simpático de los ochenta, que puede ser objeto de un regalo aceptado por cualquiera". El protagonismo de la trilogía original se mantiene muy por encima de las tres películas de la pasada década.

Quizá la manifestación más singular de su influencia cultural está en el fenómeno del jedismo, la religión de la saga. Medio en broma medio como protesta contra las formas de realizar el censo, 390.000 personas se declararon jedis en 2001 en Gran Bretaña.