El presunto causante es Kweku Adoboli, que habría operado con derivados

Las agencias de rating ponen a UBS en la picota por los fallos de control

Llueve sobre mojado para UBS. Las tres grandes agencias de calificación crediticia han puesto en la picota a la entidad helvética por "la persistente debilidad de sus sistemas de gestión de riesgos". Moody's, Fitch y S&P preparan una revisión a la baja del rating del mayor banco suizo.

Esta semana han aflorado pérdidas de 2.000 millones de dólares (1.450 millones de euros) en la unidad de banca de inversión. El presunto causante es Kweku Adoboli, que habría generado el descalabro operando con derivados. El bróker ha sido arrestado y el viernes fue acusado de dos delitos de contabilidad falsa y uno de fraude. Kweku tiene 31 años de edad, es de origen ghanés pero ha residido en Reino Unido desde su adolescencia. Defenderá al acusado el bufete Kingsley Napley, que representó a Nick Leeson, el trader cuyas apuestas quebraron Barings Bank en 1995.

El caso de Kweku y UBS se asemeja al que protagonizaran en 2008 Société Générale y Jérôme Kerviel. Ambos empleados habrían acumulado pérdidas milmillonarias con el corretaje de fondos cotizados (ETF).

El perjuicio va más allá de lo económico porque UBS ya fue rescatado por la Confederación Helvética en 2008 por las pérdidas acumuladas con sus inversiones tóxicas. Desde entonces, sus gestores se han centrado en recortar costes, reflotar la reputación de la entidad y de su banca de inversión. El escándalo pone en el punto de mira a Oswald Gruebel, consejero delegado, y a Carsten Kengeter, responsable de banca de inversión. Los analistas creen que UBS aún podrá cerrar el año con beneficios a pesar de las pérdidas.

Adiós al bonus

Será difícil que los empleados de la unidad de banca de inversión cobren su bonus este año por la falta de beneficios en la división. Además, han resurgido las voces que reclaman que esta división sea jibarizada o, directamente, se separe del resto del grupo.