La zona euro, en jaque

Merkel sale a escena y contiene el derrumbe bursátil

La canciller alemana, Angela Merkel, se declaró ayer "optimista" sobre la consecución de una solución para Grecia, que buscará hoy con el primer ministro heleno, y el presidente galo. Pese a la dificultad de lograrlo y el fuerte castigo que siguió recibiendo ayer la deuda italiana, la noticia contuvo la hemorragia bursátil de la banca. El Ibex recuperó el 2,53%.

Europa ha demostrado que no es capaz de reaccionar hasta que se encuentra al filo del abismo. El lunes, más bien, parecía tener ya un pie dentro. La incapacidad de los socios del euro para detener la caída libre de Grecia disparó las primas de riesgo de la eurozona periférica y desplomó las Bolsas desde allí hasta el mismo corazón del Viejo Continente. La situación debió parecer suficientemente insostenible para los líderes europeos, que ayer dejaron entrever que Alemania y Francia se preparaban para reaccionar. El anuncio de la cita, que finalmente se producirá hoy e involucrará a la propia Grecia, sirvió de excusa para detener la hemorragia bursátil. Por el momento.

"Los mercados se han acostumbrado a que llegue una situación de espanto para que se empiecen a tomar medidas. Y lo de los últimos días ha sido de espanto. Por eso, cuando alguien del nivel de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy dice que se van a tomar decisiones, se piensa que serán suficientemente contundentes como para contentar al mercado", desarrolla José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi. "La situación es insostenible, la Bolsa cae, no hay confianza y todo se retroalimenta. Lo que estamos viendo es pánico. En este punto los que pueden dar algo de razón son las autoridades", continúa.

De ahí el buen tono que recobró el mercado cuando la canciller alemana dijo mostrarse "muy optimista" en cuanto a la posibilidad de que los países de la eurozona "encuentren el camino" para evitar la quiebra de Grecia y el terremoto que supondría en la zona euro. Las declaraciones se produjeron, además, tras una reunión con el primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, que se había encarado con Berlín al exigir garantías extraordinarias a Atenas a cambio de seguir prestándole ayuda.

Las esperanzas están puestas ahora en la cumbre telefónica que mantendrán hoy Merkel y Sarkozy con el primer ministro griego, Yorgos Papandréu. Con todo, año y medio después de que se desatara la pesadilla helena, esta se manifiesta más vívida que nunca, nadie espera que la solución sea fácil ni rápida, como recuerdan en Citi.

De hecho, el temor a que Grecia termine arrastrando a alguien mayor en su caída seguía muy presente ayer en el mercado, que castigó duramente a Italia. El país, que tiene previsto aprobar hoy el último de los planes de austeridad exigidos por Bruselas, se vio obligado a pagar ayer un interés del 5,6% para colocar 3.865 millones de euros en bonos a cinco años. Se trata de una rentabilidad récord desde el nacimiento del euro, y 0,67 puntos mayor que la de la última subasta. Como consecuencia de las tensiones, la prima de riesgo del país, llegó a superar los 400 puntos básicos, aunque terminó el día algo por debajo. El perfil de riesgo de España logró terminar la jornada donde comenzó, en el entorno de los 360 puntos. Una paz relativa que algunos analistas achacaron a nuevas compras de deuda por parte del Banco Central Europeo. En Grecia, no obstante, las alarmas suenan más alto cada día, alcanzándose ayer otro récord en el spread, en 2.268 puntos básicos.

Con todo, los inversores aflojaron ayer la soga que tiene la banca cotizada al cuello -como principal tenedora de deuda soberana- lo que permitió que entrara algo de aire fresco en los parqués. Caso señalado fue el de España, donde las entidades financieras lideraron las subidas con BBVA y Santander a la cabeza, que saldaron la sesión con alzas del 5% y el 4,33%, respectivamente. El Ibex logró así marcar una subida del 2,53% que lo dejó en los 7.834 puntos, desde los 7.640 de los que partía.

Pese a que la encuesta de gestores de fondos que elabora Bank of America Merryll Lynch revelaba ayer que el 55% ellos apuesta por que Europa se dirige a una nueva recesión -vaticinan dos trimestres en negativo- el optimismo de Merkel se dejó sentir también en la Bolsa de Milán, que ganó el 2,19%, en París, con un 1,41%, y Fráncfort, con un 1,85%. Londres se alzó un 0,87%. En Wall Street, por su parte, el Standard & Poor's subió un 0,91%, el Nasdaq, un 1,49%, y el Dow Jones, un 0,40%.

Las cifras clave

Créditos de emergencia del BCE. 197.800

millones de euros es el volumen de crédito de emergencia que concedió ayer el Banco Central Europeo a las entidades financieras, la cuantía más elevada desde julio de 2010. Es la financiación a un día a la que recurren los bancos ante las dificultades para obtener liquidez y es un claro indicador de la situación actual, puesto que el interés que el BCE aplica a estos créditos, del 2,25%, es sensiblemente superior al 1,5%.

Leve avance del euro. 1,372

dólares por euro es el cambio en el que se instaló ayer la moneda común europea, avanzando tímidamente respecto al día anterior. El euro, sin embargo, llegó a caer en la sesión a 1,35 dólares, 10 centavos por debajo de la marca en la que se encontraba hace apenas dos semanas. La fuerte inestabilidad en torno a Grecia, cuyo futuro dentro de la eurozona está en duda, ha venido debilitando la divisa europea desde entonces.

Firmas del Ibex infravaloradas. 17

son las compañías del Ibex 35 que se encuentran por debajo de su valor en libros, según Factset, después de sufrir el peor agosto bursátil de los últimos 13 años. Las turbulencias han afectado especialmente a la banca, por su exposición a la deuda soberana. Los dos gigantes del sector, BBVA y Santander, encabezan las pérdidas con un precio que se encuentra un 35% por debajo de su valor contable.

Objetivo del Tesoro mañana. 4.000

millones de euros es la parte alta de la horquilla -la baja está en 3.000 millones- que espera colocar el Tesoro público en la subasta de deuda de mañana. En concreto, se subastarán obligaciones con vencimiento en 2019 y 2020. Tras las compras del BCE de agosto, el Tesoro logró rebajar el tipo de interés de los bonos a cinco años en la última subasta. La del jueves será una nueva prueba sobre la confianza en la marca España.