Las nóminas soportan un tipo de hasta el 45% frente al 21% del ahorro

Solo el 28% de los ingresos de las rentas más altas en el IRPF procede del trabajo

La mayor parte de los ingresos que declaran las rentas altas en el IRPF procede del ahorro y solo el 28% del trabajo. Ello beneficia a estos contribuyentes ya que los ingresos derivados del ahorro tributan al 19% o el 21%, mientras que los asalariados pueden llegar a pagar hasta un 45%. De hecho, los contribuyentes que declaran más de 600.000 euros tributan a un tipo efectivo menor que, por ejemplo, aquellos que ganan 78.000 euros.

El IRPF es un impuesto progresivo, es decir, quienes ganan más tributan a un tipo mayor. Esta regla se cumple hasta cierto punto. La última estadística publicada por la Agencia Tributaria muestra que a medida que se incrementa la base imponible en el IRPF también aumenta el tipo efectivo. Sin embargo, esta tendencia se invierte para las rentas altas (ver gráfico).

Los contribuyentes que en 2008 -cuando el tipo de las rentas del capital era del 18%- declararon más de 600.000 euros tributaron a un tipo efectivo del 27,4%, mientras que aquellos que presentaron una base imponible de 120.000 aplicaron un gravamen del 30,2%. Ello es así porque las rentas del ahorro, que tributan a un tipo menor que los ingresos derivados del trabajo, conforman la mayor parte de la base imponible de las rentas más elevadas. Actualmente, los beneficios derivados del capital tributan a un tipo de entre el 19% y el 21%. De media, el 60% de las bases imponibles superiores a 600.000 euros procede de ganancias patrimoniales y del capital mobiliario. Y solo el 28% deriva de rentas del trabajo, cuyo gravamen máximo es del 45% en la mayoría de comunidades.

En este contexto, sorprendió que el presidente de CEOE, Juan Rosell, abogara la semana pasada por elevar el IRPF como alternativa a recuperar el impuesto sobre el patrimonio. Fuentes del Ministerio de Hacienda apuntan que no hay margen para aumentar la fiscalidad sobre la renta del trabajo, ya que el Gobierno ya incrementó del 43% al 45% el gravamen máximo en el tramo estatal. Y algunas comunidades hicieron lo propio en el tramo autonómico. Por ejemplo, las rentas superiores a 175.000 euros ya aplican un tipo marginal máximo del 49% en Cataluña. Desde el Ministerio de Hacienda consideran que superar este umbral resultaría excesivo y los expertos opinan que un gravamen que alcance el 50% resulta confiscatorio.

Hacienda defiende que no hay margen para elevar la fiscalidad de las rentas del trabajo

Sin embargo, sí existe margen para elevar los tipos que se aplican sobre el ahorro y plusvalías. Actualmente, los primeros 6.000 euros de beneficio tributan al 19% y a partir de ese nivel se aplica un gravamen del 21%. En caso de que el Gobierno se decidiera por elevar el IRPF, todo apunta a que se incrementarían los tipos que se aplican al ahorro frente al trabajo.

Recuperar Patrimonio

Si bien resulta improbable modificar el impuesto sobre la renta cuando faltan solo dos meses para la celebración de las elecciones. Por ello, la opción del Gobierno ha sido, de momento, reactivar el impuesto de patrimonio como se supo ayer, a petición del candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba.

A esto se refería, por tanto, el jueves la vicepresidenta económica, Elena Salgado, cuando abrió la puerta a un alza fiscal; ya que recordó que bastaría con eliminar la exención del 100% vigente para recuperar ese tributo, sin necesidad de crear una nueva ley.

Sin embargo, como recordaron la semana pasada los expertos del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), la capacidad recaudatoria del impuesto sobre el patrimonio es limitada. En el último año antes de su supresión, en 2008, permitió recaudar unos 2.000 millones de euros. Una cifra relativamente menor en comparación con otros tributos como el IRPF, el IVA o los impuestos sobre sociedades. En cualquier caso, la reinstauración del impuesto sobre el patrimonio anunciada ayer supondrá un guiño del Gobierno al electorado de izquierda y obligará al líder del PP, Mariano Rajoy, a hacer pública su posición durante la campaña electoral respecto de su eliminación.

La decisión de Zapatero en respuesta a las demandas de Rubalcaba obedece a los resultados de diversos estudios en poder del equipo dirigido por el candidato que abogan por elevar hasta el millón de euros el límite máximo a partir del cual se debería pagar el tributo. Según diversos informes se puede llegar a eliminar el 80% de los contribuyentes y que la recaudación sólo caiga un 20%.

Las comunidades serán las beneficiarias de la recuperación del impuesto sobre el patrimonio ya que tienen cedida la recaudación, pero si gana Rubalcaba ya ha anunciado su intención de hacer estatal este tributo.

Una gran empresa tributa al 17% y una pyme al 20%

La estadística de la Agencia Tributaria muestra que el tipo efectivo en el impuesto sobre sociedades decae a medida que aumentan los ingresos de las empresas. Así, una compañía con una cifra de negocio superior a los 1.000 millones de euros tributa al 16,9%, mientras que la pequeña y mediana empresa paga de media un 20%, según los últimos datos publicados, correspondientes a 2008.

Esta situación sorprende ya que la legislación establece un tipo nominal para las pymes del 25% y del 30% para las grandes empresas. Sin embargo, las compañías de mayor tamaño tienen más capacidad para beneficiarse de la múltiples deducciones, lo que permite romper la progresividad del impuesto.

Es más, son las empresas con una cifra de negocio de entre 0 y 10.000 euros las que sufren un tipo efectivo mayor, del 25,2% (ver gráfico). En el Ministerio de Hacienda ya hace tiempo que reconocen que el impuesto sobre sociedades está mal estructurado. En los cajones de la Agencia Tributaria hay diversos informes y estudios que abogan por reducir los tipos en el impuesto sobre sociedades y, al mismo tiempo, eliminar deducciones. Ello evitaría que las pequeñas empresas con pocas posibilidades para acogerse a los beneficios fiscales tributaran a tipos mayores que una multinacional.

Sin embargo, ante la caída de la recaudación y la crisis, el actual Gobierno desestimó reformar en esta legislatura el impuesto. En el año 2007, los ingresos derivados del impuesto sobre sociedades ascendían a 44.800 millones. En 2010, solo se recaudaron 16.000 millones por el tributo que grava los beneficios empresariales.

Además, en lo que va de año, no se ha producido la recuperación que esperaba el Gobierno y los ingresos han seguido cayendo. Hasta julio, se recaudaron 4.761 millones por el impuesto sobre sociedades, la menor cifra registrada desde el año 2000. El incremento de los tipos aplicables a los pagos fraccionados que aprobó el Gobierno en agosto permitirá maquillar los resultados. Así, parte del dinero que las empresas deberían pagar en 2012 lo abonarán este año.

Las cifras

27,4% es el tipo efectivo que aplican las rentas superiores a 600.000 euros.

2.000 millones de euros se ingresaron en 2008 por el impuesto de patrimonio.