Vicente Gómez. Director del European Space Astronomy Centre (ESAC)

"La crisis nos ha favorecido, nos hace ser más críticos"

El principal representante de la Agencia Espacial Europea (ESA) en España destaca el efecto multiplicador de la inversión en el espacio y la posibilidad de desarrollar nuevas tecnologías que contribuyan al cambio de modelo económico

Bajo su mando se encuentran más de 300 personas de 15 nacionalidades diferentes. El director de ESAC desde 2004, Vicente Gómez, abandonó la empresa privada y su puesto en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) para entregarse por completo al espacio. Desde su cargo defiende la labor desempeñada por la Agencia Espacial Europea, que en un momento de crisis ha conseguido salir airosa.

¿Cuál es la función del centro que usted dirige?

ESAC es uno de los cinco centros que la ESA tiene en Europa. Aquí se reciben y procesan los datos que envían los satélites. Por ejemplo, en la actualidad uno de los que se encuentra operativo, el SMOS, se encarga de medir la salinidad de los océanos y analizar la influencia que tiene en el clima. No obstante, desde la transformación del centro en 2004 hemos ido abandonando progresivamente las tareas de seguimiento de satélites para ocuparnos en otras misiones en las que la relación con la comunidad científica ocupa un papel protagonista.

De todas, ¿cuál merece una mención especial?

El centro de Villanueva de la Cañada se caracteriza por su capacidad de almacenamiento. Aquí contamos con un archivo que recibe más de 150.000 visitas al año y contiene información de los satélites no solo de la ESA, sino también de otras agencias como la NASA o la JAXA, la agencia espacial nipona. Los expertos han creado un sistema similar a internet que facilita su acceso.

En una situación económica como la actual, ¿en qué manera ha afectado la crisis al desarrollo de los proyectos?

A pesar de lo que muchos pueden pensar, la crisis ha tenido un efecto positivo en nuestro ámbito, porque ha obligado a que seamos más críticos con nuestra labor. Este hecho nos ha llevado a concentrar todos nuestros esfuerzos en las tareas más importantes. Además, este año nuestro presupuesto se ha visto incrementado un 7% respecto al de 2010, algo que contrasta con el recorte al que se ha visto sometida la NASA. Los países europeos, socios de la ESA, se han percatado de que la inversión en el espacio puede resultar muy rentable gracias a su enorme efecto multiplicador sobre la economía.

¿En qué consiste ese efecto multiplicador?

Algunos consideran que invertir 3.500 millones de euros, como es nuestro presupuesto en 2011, es exagerado, pero no se percatan de que en el espacio se investiga con productos y tecnologías que posteriormente son trasladados a otros sectores como el de las telecomunicaciones. Determinados estudios avalan que por cada euro que se invierte en telecomunicaciones se puede generar una actividad multiplicada por 50.

¿Cuál es la situación del programa espacial europeo en comparación al de otras potencias?

Por presupuesto, la ESA es la segunda agencia del mundo, y nuestra seña de identidad reside en la implicación en proyectos científicos, de aplicaciones y tecnológicos, cuyas investigaciones se trasladan al ámbito civil para mejorar la vida de los ciudadanos. Pero junto a esto cuenta con ambiciosos programas que demuestran su eficacia. Entre ellos destaca el orientado a la observación de la Tierra, el más importante de todas las agencias, o el programa Galileo, que estudia el posicionamiento y la navegación. Asimismo controla un satélite que se ocupa de medir el deshielo de los polos.

Además de los proyectos mencionados, ¿trabajan en misiones conjuntas con otras agencias?

A día de hoy colaboramos en un programa con la NASA basado en el envío de dos robots a Marte para extraer pruebas del suelo del planeta rojo. Una vez obtenidas, se procede al análisis y desde allí se envían los datos recabados.

Los avances que mejoran nuestra vida

Cuando se habla del espacio, mucha gente piensa en la ciencia ficción. Lo ven como algo lejano. Sin embargo, muchos de los objetos, tecnologías y rutinas que forman parte del día a día han nacido fuera de la Tierra. Vicente Gómez, como representante de la Agencia Espacial Europea, recuerda y recalca la importancia de "invertir en el espacio para mejorar la industria y hacer más competitiva la economía". En un momento en el que el ladrillo como motor económico ha resultado ser ineficaz, "la inversión espacial puede verse como una alternativa para el desarrollo de nuevos sectores". Actos tan habituales como ver la televisión o utilizar el GPS no serían posibles sin los satélites. Pero los avances tienen aplicaciones mucho más sofisticadas. "La dificultad de colocar un kilo en órbita ha llevado a la búsqueda de nuevos materiales más ligeros. Muchos de ellos se han exportado a la aeronáutica". Se trata de productos más resistentes que han mejorado la vida de los ciudadanos, y es precisamente en el campo civil donde la ESA centra sus recursos. Sin embargo, no todas las actividades están orientadas a hacernos la vida fácil. Algunos satélites buscan saciar la curiosidad científica y desvelar qué ocurrió antes del big bang.