Todas las operaciones quedarán anotadas en un registro

Bruselas propone un control global de los derivados OTC

Una supervisión total. La UE busca transformar el mercado OTC (over the counter), el negocio bursátil que transcurre fuera de las plataformas organizadas, sin información ni control. En un momento de fuerte presión sobre la zona euro, Bruselas aspira a que la vigilancia sobre el mercado OTC adquiera un carácter global.

La Comisión Europea examinó ayer el documento legal que regulará los mercados OTC y que ahora se someterá al escrutinio del Parlamento. El objetivo de Bruselas es que la legislación sea lo más armonizada posible en todo el mundo. "La Comisión supervisará y se esforzará por que estos compromisos sean aplicados de manera similar por nuestros socios internacionales", subraya el texto, al que ha tenido acceso Cinco Días.

El documento tendrá que pasar ahora el filtro del Parlamento y las presiones particulares de los Estados miembros. La idea es reforzar la transparencia y el control del riesgo que implica el negocio de los derivados OTC. Si el texto sale adelante en su versión original, todas las operaciones sobre derivados del mercado OTC quedarán anotadas, sin excepción, en un almacén de información, el Trade Repository. La Comisión y las autoridades supervisoras tendrán acceso permanente a los datos del Trade Repository. En estos registros se anotarán las características de los contratos, quién ha participado, el tipo de producto que es, su valor y su fecha de vencimiento.

De esta manera, la UE da cumplimiento a los compromisos alcanzados por el G-20 en Pittsburgh (2009) y Toronto (2010). La reforma con la que se pretende poner coto al negocio OTC debería estar en funcionamiento de forma efectiva "a finales de 2012 como máximo".

Aproximadamente el 40% de la operativa europea en activos de renta variable es OTC. Se trata de operaciones bilaterales, que no tienen obligación de difundir información sobre precios, liquidez y solidez de las operaciones. "Esto crea una compleja red de interdependencia que hace difícil identificar la naturaleza y el nivel de riesgo que entraña. La crisis ha demostrado que estas características incrementan la incertidumbre (...) y amenazan la estabilidad financiera", explica la Comisión.

Esa es la razón de esta ofensiva legislativa. La mayor parte de los derivados OTC pasarán ahora por una cámara central de contrapartida (CCP), según queda establecido en la propuesta regulatoria. Esta cámara es un tercero que se interpone entre comprador y vendedor y que garantiza el buen fin de la operación (hace de comprador para el vendedor y viceversa). Esto aproxima y mucho el mundo OTC al de los mercados regulados. La ley subraya que las cámaras no podrán denegar el acceso a ninguna contraparte, aunque pertenezca a un operador rival, salvo que entrañe "un riesgo para el normal funcionamiento". Un argumento que deberá ser debidamente fundamentado.

Eso sí, Bruselas reconoce que no pueden llegar a todo y, por eso, la propia propuesta de regulación subraya que será la Comisión, con el asesoramiento de la Autoridad Supervisora Europea (ESMA), la que determinará qué contratos OTC son susceptibles o no de pasar forzosamente por una cámara central. Para la decisión se tendrá en cuenta la naturaleza de los activos negociados, el volumen de transacción y el riesgo sistémico que entrañan entre otros factores. La lista de activos elegidos será de carácter público.

Regular un nuevo agente de riesgo sistémico

Bruselas reconoce que esta reforma crea un nuevo agente susceptible de entrañar riesgo sistémico: las cámaras de compensación y liquidación, las denominadas CCP. Por eso, la ley detalla las características que deberán cumplir estas entidades, desde su consejo de administración a su forma de operar.

Para constituirse, estas cámaras deberán tener un capital mínimo de cinco millones de euros. Un tercio de los miembros del consejo de administración serán independientes y el número nunca será inferior a dos. El sistema de remuneración no debe incentivar una gestión adecuada del riesgo. La operativa ha de ser transparente en todo momento.

Como la liquidez es fundamental para el buen funcionamiento de una cámara de compensación, Bruselas garantiza el acceso de las CCP a las facilidades de crédito del BCE y también al mercado interbancario. La propuesta legislativa cifra en un 25% el máximo de liquidez que puede aportar un único miembro de la cámara, se limita así el riesgo de dependencia excesiva que pueda distorsionar el normal funcionamiento de la cámara.

Igual que la CCP no puede discriminar a ningún operador europeo, las cámaras tienen derecho a recibir toda la información que precisen por parte de las plataformas bursátiles y de cualquier operador que liquide con ellas.

Las CCP estarán obligadas a conservar y tener disponible durante 10 años todos los registros de la actividad y de los servicios que han llevado a cabo.

Fondos de pensiones

La propuesta establece que los fondos de pensiones que operen con derivados OTC no tendrán que pasar por una cámara central, porque ello conlleva reservar grandes partidas de liquidez para responder a las garantías exigidas. Esta excepción durará tres años.