EDITORIAL

El momento dulce del turismo

El turismo está empeñado en llevar la contraria al resto de las actividades económicas en España y en dar buenas noticias una tras otra. De acuerdo con los datos que manejan las organizaciones empresariales, el grueso de la temporada de verano (aún queda la parte final por computar) se ha saldado con un notable éxito. Por ejemplo, la ocupación hotelera en agosto ha rozado el 90%. Dos de los principales factores que han contribuido a ese incremento han sido la explosión del turismo de cruceros en Cataluña y las jornadas de la JMJ en Madrid. En cuanto al número de viajeros, las estimaciones apuntan a un alza del 7% entre enero y agosto (2,5 millones de turistas), tendencia que coloca en 56 millones los visitantes en el conjunto del año, más cerca del máximo histórico de 57 millones tocado en 2008. Los mercados que más han crecido han sido los procedentes de Rusia y los países nórdicos. Un dato llamativo, puesto que en ambos casos se trata de turistas con un poder adquisitivo superior a la media. Y las perspectivas para la temporada de otoño e invierno también son esperanzadoras, debido en gran medida a que las reservas para Túnez y Egipto siguen paralizadas. El turismo, pues, está en un buen momento. Sería un craso error caer en la complacencia y desaprovecharlo.