COLUMNA

Defender el valor de un refugio

El Banco Nacional de Suiza (BNS) está intentando por tercera vez debilitar a un franco muy fuerte. Esta vez puede tener éxito. Al igual que con la intervención directa del año pasado en los mercados de divisas, el banco central podría perder dinero. Pero los riesgos disminuyen gracias a un objetivo aún elevado de 1,20 francos por euro. Y algunas pérdidas pueden ser aceptables si el BNS impide con éxito una crisis deflacionaria.

La política ha tenido un éxito inmediato: el franco suizo se movió un 8% hacia el nuevo objetivo en los minutos siguientes a la intervención del BNS. Lo que no es de extrañar ya que el banco central dijo que compraría "cantidades ilimitadas" de divisas para lograrlo. Siempre que el BNS esté dispuesto a imprimir francos para comprar euros, su poder de fuego es teóricamente ilimitado.

En tiempos normales, el riesgo estaría en la inflación. Pero la principal preocupación para el BNS es lo contrario. La inflación cayó hasta solo el 0,2% en agosto, en gran parte debido a la subida del franco. Esto hizo disminuir los precios de las importaciones, lo que a su vez bajó los precios de los bienes de consumo duradero, que fueron un 2,9% menor en agosto respecto al año anterior. Con las exportaciones suizas también con dificultades, la deflación en Suiza había comenzado a parecer inevitable.

El BNS trata de evitar eso. Pero incluso a 1,20 francos por euro, el peligro se mantendrá. El franco seguirá estando alrededor de un 25% por encima de los 1,60 francos por euro de 2008. Pero Suiza no puede permitirse que su moneda compita con el oro como refugio seguro del mundo.

Es cierto que el BNS se arriesga a sufrir pérdidas. En 2010, el banco central perdió 19.000 millones de francos como resultado de sus intervenciones, y Philipp Hildebrand, su presidente, fue duramente criticado por algunos políticos. Ahora, el riesgo deflacionista ayuda al BNS a justificar su decisión. Cuando una tormenta tan seria como la de la zona euro se libra al lado, incluso sobrevivir en un refugio seguro requiere coraje.

IAN CAMPBELL