Tomás Fuertes. Presidente de Grupo Fuertes

La marca propia y la filosofía de Mercadona

El mercado ha reconocido la apuesta de ElPozo por el segmento salud en el negocio cárnico. ¿Ve como una amenaza la marca blanca? ¿Cree que ese fenómeno se consolidará más allá de la crisis?

Tenemos un portafolio de productos muy amplio, con 500 referencias que van desde la más económica hasta la más costosa. ElPozo Alimentación es una primera marca dentro del sector cárnico español, pero también explotamos la marca blanca. Somos flexibles y entendemos la marca blanca como un servicio a los clientes que se empeñan en tenerla en sus lineales. Es más, podemos ser tan competitivos como cualquiera que se dedique exclusivamente a la marca blanca, que ocupa actualmente el 10% de nuestra producción.

¿Tiende a subir ese porcentaje?

Veamos lo que dice el mercado. Wal-Mart, el distribuidor más importante del mundo, tiene una cuota del 13% en marca blanca entre sus productos. Lidl está introduciendo primeras marcas... Yo creo que la escasez de surtido hace más aburrida la compra. Además, el consumidor tiene su personalidad y quiere elegir.

¿Y qué me dice del caso de Mercadona?

Juan Roig ha sabido aprovechar muy bien la coyuntura de supermercado de barrio. A nosotros nos compra cinco referencias de ElPozo, pero apuesta por la marca Hacendado y quiere que sus fabricantes se dediquen 100% a su cadena. La del fabricante exclusivo o interfabricante es una estrategia más. Si a mí me garantizara que me compra el millón de kilos que produzco al día... Por eso estamos en otra cosa.

¿Se ha atrevido a insinuar al señor Roig que puede estar equivocando el camino?

Juan tiene las ideas muy claras. Un proveedor no tiene por qué aconsejarle. Más bien debemos adaptarnos.

Su empresa nace como un comercio de chacinería en Alhama (Murcia) y se convierte en cinco décadas en todo un holding empresarial. ¿Su historia podría repetirse en el actual contexto económico?

Siempre. Hay que tener, paciencia, espíritu de trabajo, ilusión, honradez y un poquito de cabeza. Las circunstancias solo hacen el camino más fácil o más difícil.