El FROB paga parte de una indemnización ocho veces superior a la media nacional

Las cajas disparan el coste del despido en el sector a 97.000 euros por empleado

La indemnización media por despido en España ronda los 12.000 euros. El fuerte ajuste de empleo llevado a cabo durante el primer trimestre en las cajas de ahorros, donde se han pagado elevadas bajas incentivadas en parte sufragadas con las ayudas públicas del FROB, disparó este coste a 97.000 euros de media para cada empleado del sector financiero. Cuatro veces más que en 2008.

La factura de reestructurar el sistema financiero español está resultando mucho más elevada de lo que cabía imaginar. El coste medio de la indemnización por despido en el sector ascendía a 24.357 euros a comienzos de 2008. En el primer trimestre de este año, sin embargo, cuando ha tenido lugar buena parte del ajuste laboral de las cajas de ahorros españolas, la cuantía del finiquito medio que recibió cada trabajador saliente se disparó hasta los 96.922 euros. Un desembolso cuatro veces más elevado que el que le suponía a una entidad prescindir de un trabajador al comienzo de la crisis. Un coste que multiplica por ocho el de la indemnización media española, situada en los 12.119 euros, y que ha sido sufragado, en parte, con fondos públicos.

Aunque el sector financiero cuenta con unos sueldos más altos que los de la media, esta diferencia no termina de explicar por qué la indemnización resulta tan alta. El sueldo promedio de un trabajador de banca o seguros ronda los 4.127 euros, frente a los 1.819 euros que recibe el asalariado medio del conjunto de sectores según los datos recogidos por el INE. Tomando solo esta variable, por tanto, lo lógico es que la indemnización fuera algo más del doble de la media, en lugar de ocho veces más.

Parte del quid de la cuestión radica en el hecho de que el sector ha acudido tradicionalmente a la vía de las prejubilaciones para llevar a acabo sus ajustes. En esta ocasión, sin embargo, el elevado volumen de personal del que debían prescindir rebasaba el número de personas cercanas a la jubilación y obligó a incluir a grupos de menor edad. La opción complementaria que han ofrecido muchas firmas es la de acogerse a bajas incentivadas, por la vía de un ERE, en las que la empresa se compromete a pagar un monto mayor que el de la indemnización mínima exigida (20 días por año trabajado si el despido es procedente, o 45 días si no está justificado) a cambio del cese voluntario. En algunas entidades, a este cálculo por jornadas se le ha sumado una prima fija de miles de euros para todos los interesados, independientemente de su antigüedad.

La salida de altos cargos y las bajas fuertemente incentivadas multiplican el gasto en el primer trimestre

Es el caso de Bankia, una de las entidades que mejores condiciones ofreció a los trabajadores que aceptaran marcharse. El nuevo banco llegó a ofrecer indemnizaciones por encima de los 60 días de salario, según confirman fuentes sindicales, con primas de entre 10.000 y 30.000 euros. La firma que preside Rodrigo Rato ha aprobado 3.756 salidas, de las que un 76% quedaron cerradas durante los tres primeros meses de 2011.

Inviable sin fondos públicos

Otro de los factores, fruto de las fusiones multibanda que han tenido lugar (de hasta siete cajas entre sí), es que la duplicidad de puestos directivos ha obligado a prescindir de altos cargos, con salarios muy superiores a los de la media o cláusulas que incluyen cuantiosas indemnizaciones en caso de despido. Unas cifras que suben mucho la media.

A estas peculiaridades se les suma la facilidad que ha tenido el sector de disfrutar de una inyección de liquidez pública destinada a sufragar la reducción de su estructura. Sin contar lo que termine aportando para reforzar su capital, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha concedido crédito por más de 10.000 millones de euros para reformar las cajas. "Sin el FROB, el ajuste que se ha llevado a cabo en banca no hubiera sido posible. Al menos, no en estas condiciones, con tanto volumen de personal saliente o con esas cuantías de indemnización", reconoce Joan Sierra, representante de los trabajadores del sector de ahorro de CC OO. Entre los casos más destacados, por volumen monetario y de plantilla se encuentra el citado recorte de Bankia, entidad que había recibido 4.465 millones de euros de las arcas públicas. Novacaixagalicia, que cerró en el primer trimestre la mitad de las 1.230 salidas anunciadas, había cobrado del FROB 1.162 millones. Catalunya Caixa, con tres tercios de los 1.300 salidas ejecutadas a marzo, había percibido 1.250 millones de capital estatal.

Menos fondos para los próximos recortes

Las cajas de ahorros españolas en las que se detectaron necesidades de capital han prescindido de 9.230 empleados en lo que va de proceso de reestructuración del sector. Les resta una cuarta parte del ajuste, hasta las 12.108 salidas que hay anunciadas. Para cumplir con el calendario del Banco de España deberán culminar el proceso antes de finales de año. Aunque algunas firmas, como Banca Cívica, ya tienen hechos prácticamente todos los deberes, otras, como Cajastur, tienen por delante el grueso del proceso.

La caja asturiana tiene pendiente 1.000 de los 1.500 procesos previstos. BMN, a su vez, ha de ejecutar aún un 20% del ajuste, que afecta en total a 1.049 trabajadores. Sin embargo, el proceso más complejo que queda pendiente es el de Caja Mediterráneo (CAM). Su intervención por parte del Banco de España para su posterior cesión a un eventual comprador privado dejará en manos de este un recorte que se prevé dramático.

Por el momento, sin embargo, los 10.066 millones de euros que ha concedido el FROB a las cajas -más el montante que se destine a CAM- han ayudado a engrasar el proceso de ajuste de empleo más ambicioso que ha encarado el sistema financiero español. La posibilidad de ofrecer fuertes indemnizaciones en forma de bajas incentivadas, primas y prejubilaciones ha permitido llegar a acuerdos relativamente rápidos e indoloros con los representantes de los trabajadores.

Estos se temen, sin embargo, que la situación cambie en la próxima ronda de salidas que tenga lugar. "Ahora hemos tenido el FROB, pero las condiciones actuales no van a ser siempre tan buenas", expone Joan Sierra, de CC OO. La crisis que vive el negocio y la tendencia a seguir reduciendo oficinas hace prever que en los próximos años terminarán produciéndose nuevos recortes del gasto, previsiblemente por la vía del empleo. La falta de fondos que se daría si toca acometer más recortes podría fulminar la calma con la que las cajas han afrontado este proceso. Ejemplo de ello es lo que ocurre en Bankinter, donde el uso del despido usual como fórmula de ajuste ha provocado intensas protestas en la plantilla, la última el viernes.