Mirando desde fuera
Con el paro por encima del 9% en EE UU, Alan Krueger -experto en mercado de trabajo de la Universidad de Princeton- es la persona adecuada para ser el próximo economista jefe de la Casa Blanca. Pero sus ideas sobre creación de empleo pueden no encontrar demasiada audiencia. El presidente Barack Obama se encuentra en plena campaña para su reelección. Krueger no tendrá siquiera que sufrir en su primer paso por el Senado antes de que Obama lance su nuevo programa laboral, si eso pasa como está previsto el 6 de septiembre. El plan ampliará probablemente el recorte de impuestos sobre la renta otro año, junto con prestaciones por desempleo. Una posibilidad más ambiciosa es realizar un nuevo esfuerzo para ayudar a los propietarios a refinanciar hipotecas en aprietos de manera que puedan beneficiarse de los bajísimos tipos de interés actuales.
Pero pocas, si acaso alguna, de estas modestas propuestas tienen muchas posibilidades de pasar por una cámara controlada por republicanos. Así que ideas, como la sugerencia de Krueger de un impuesto sobre el consumo equivalente a 500.000 millones de dólares al año que entre en vigor, una vez la economía se fortalezca son incluso menos probables. Cualquier propuesta se enfrentará con vientos políticos en contra. Pero Krueger, de ser nombrado, probablemente defenderá ante su jefe lo que más se necesita para crear empleo. Su trabajo de investigación indica que las personas cuánto más tiempo están desempleadas, menos esfuerzo aplican en encontrar un trabajo.
La oposición republicana no es el único obstáculo. Ex economistas de Obama se quejan de que ahora el equipo político es el que domina, y este opina que se puede hacer poco para cambiar el rumbo de la economía en 15 meses. Una fórmula que no deja mucho espacio a las ideas de Krueger.