Demografía

Alerta en España por el envejecimiento social

La caída de la natalidad y la inmigración disparan la edad media

Alerta en España por el envejecimiento social
Alerta en España por el envejecimiento social

La pirámide poblacional de España está en pleno proceso de inversión. Desde la década de los sesenta, cuando la natalidad se disparó alcanzando cotas anuales próximas a los 700.000 nacimientos, entró en una fase de caída progresiva, hasta firmar los peores resultados en los años noventa, con unos 350.000 nacimientos.

Cuarenta años después del baby boom España se encuentra con una población que envejece a un ritmo preocupante, espoleada por el aumento de la esperanza de vida. La mejora de las condiciones sanitarias y alimenticias en los últimos veinte años han provocado un incremento en la esperanza de vida de cinco años, desde los 77 hasta los 82 años. El aumento progresivo de la edad media de la población se ha acelerado desde el inicio de la crisis, apunta Alfonso Arellano, experto demógrafo de Fedea. Desde la entrada en el siglo XIX, "la estructura de la edad media siguió aumentando, aunque la inmigración lo ralentizó temporalmente, pero con la llegada de la crisis la incorporación de extranjeros se ha frenado".

En el primer trimestre del año, Estadística contabilizó un saldo migratorio neto negativo para España, esto es, el número de emigrantes superó al de inmigrantes. De este modo, España sufre un doble efecto que contribuye al envejecimiento social: la caída de la natalidad y de la inmigración.

Según las previsiones del INE, para 2019, el 29,8% de la población tendrá más de 64 años, casi cinco puntos porcentuales por encima de la población menor de 16 años. Esto exigirá un fuerte aumento del gasto social, tanto en pensiones como en sanidad y dependencia. "Hay que comprender que esta situación es insostenible y no debe mantenerse", avisan desde Fedea.

El envejecimiento de la población exigirá un mayor esfuerzo a las arcas públicas, que irá destinado principalmente a las pensiones, que serán "más, durante más tiempo y de mayor cuantía", admite el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez. Con el objetivo de evitar el colapso de la Seguridad Social, el Congreso aprobó la reforma del sistema de pensiones para garantizar su sostenibilidad en el futuro. Según las previsiones de la Comisión Europea, el porcentaje del PIB que dedicará España a las pensiones dentro de 50 años aumentará en 6,2 puntos porcentuales, desde el 8,9% actual hasta el 15,1% en 2060. Esta subida está muy por encima de la media que marcará la UE en 50 años, que apenas variará en 2,4 puntos sobre el PIB.

Al mismo tiempo, una población envejecida requiere otros servicios que aumentan el gasto de público. Entre ellos, destaca el gasto en sanidad, al que actualmente se destina el 32,2% del presupuesto de las comunidades autónomas, y según la CE, aumentará hasta en 1,6 puntos porcentuales sobre el PIB para 2060, mientras que el gasto en cuidados a largo plazo ascenderá al 1,5% del PIB, una subida del 176%.

Difícil acceso a la maternidad

"El descenso en el número de nacimientos en el último año fue resultado, principalmente, de una reducción progresiva del número de mujeres en edad fértil", constata el INE. Esto es una de las causas directas del envejecimiento de la población, ya que "se produce un círculo vicioso", apunta Alfonso Arellano, donde cada vez hay menos mujeres en edad fértil, que a su vez, tienen menos hijos y los tienen más tarde.

Desde Fedea apuntan a tres causas como factores principales de la caída de la natalidad. En primer lugar, un factor laboral, ya que con unos horarios de trabajo poco flexibles y un paro juvenil muy elevado, se dificulta que la mujer que quiera pueda tener hijos. Por otra parte, existe un factor vegetativo, ya que al aumentar la esperanza de vida, "ser madre a los 20 años no es una urgencia".

Finalmente, Alfonso Arellano apunta que la mentalidad de la propia sociedad no empuja a las mujeres jóvenes a tener hijos y el acceso a la maternidad cada vez se retrasa más. Aunque el número medio de hijos de las mujeres inmigrantes es mayor que el de las españolas, no llega a ser tan elevado como lo es en su país de procedencia. El motivo es que "se produce una asimilación de la cultura del país al que emigran", lo que las empuja a tener menos hijos y, a medida que aumenta el tiempo de residencia, las características se van asemejando más.

Un cambio por la sostenibilidad

El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ha advertido en innumerables ocasiones que la sociedad española requerirá "más pensiones, durante más tiempo y de mayor cuantía que las actuales".

El sistema de pensiones actual lleva vigente 65 años, pero la esperanza de vida ha aumentado en más de seis años, por lo que la situación se ha vuelto insostenible. Según el INE, la esperanza de vida actual se sitúa en los 78,9 años en los varones y los 84,9 en las mujeres, mientras que, las previsiones auguran un incremento en la esperanza de vida de 1,5 años cada decenio hasta alcanzar, en el año 2048, los 84,3 años entre los hombres y los 89,9 en las mujeres.

Según los cálculos de Trabajo, sin una reforma de las pensiones, dentro de 40 años habrá 15 millones de pensionistas en España, que requerirán el 15% del PIB.