La pelea de Japón para frenar la fuerte apreciación del yen
Crea un fondo multimillonario para que las empresas inviertan fuera

Los retos que afronta Japón crecen por momentos. El país, con las heridas del terremoto y tsunami del pasado mes de marzo aún abiertas, unas perspectivas de crecimiento débiles -acaba de encadenar tres trimestres de contracción- y los peores ratios de endeudamiento a nivel global ha encontrado un peligroso obstáculo para su recuperación en la apreciación del yen. Un enemigo al que redobla esfuerzos para combatir en un entorno económico mundial adverso que ha convertido la divisa nipona en un activo refugio. Japón anunció ayer un plan para fomentar la inversión empresarial en el extranjero y frenar así a la divisa. Una medida que aunque apenas causó efecto en el mercado sí se interpreta como un primer paso hacia intervenciones de mayor calado.
La escalada del yen frente al dólar a niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial genera mucha preocupación en Japón. No es para menos pues cuanto mayor sea la fortaleza de la divisa menos competitivas serán las exportaciones del país, uno de los principales motores del crecimiento de Japón y que representan cerca del 10% del PIB, según explica Andrew Rose, gestor de fondos de renta variable Japonesa de Schroders.
Ante esta tesitura y en un entorno económico convulso que aleja a los inversores de todos los activos de riesgo en favor de los considerados más seguros como el yen, las autoridades japonesas han tomado cartas en el asunto. A principios de semana el ministro de finanzas japonés, Yoshihiko Noda, ya aseguró que estaba dispuesto a tomar "medidas firmes" para debilitar la moneda. Una advertencia que repitió ayer y que aunque no vino acompañada de una intervención directa en el mercado de divisas, receta por la que optó el pasado 4 agosto por última vez, sí vino acompañado del anuncio de un plan diseñado con el mismo fin.
En concreto Japón prometió la creación de un fondo anual de 100.000 millones de dólares (unos 69.300 millones de euros) para que las empresas japonesas inviertan en el exterior y contribuyan así a frenar la escalada del yen. El ministro de Finanzas explicó que la iniciativa pretende otorgar créditos en dólares a las compañías japonesas para que realicen fusiones y adquisiciones en el extranjero. La noticia, sin embargo, pese a venir acompañada de la amenaza de intervención directa en el mercado de divisas, apenas impactó en la cotización del yen. La moneda apenas se movió y se situó en 76,5 yenes por dólar, cerca del máximo de 75,9 que alcanzó el pasado viernes.
"La medida ha causado decepción en el mercado porque llevará tiempo que se noten sus efectos. La empresas tienen que solicitar los fondos. El mercado esperaba una intervención directa o medidas de compra de deuda", explica Andrew Rose, de Schroders.
Muchos estrategas de divisas consideran que la medida es un paso en la buena dirección pero con impacto limitado si no viene acompañada de actuaciones de mayor calado. "Las posiciones cortas sobre el dólar dominan", recuerda Mercedes Camacho, de IGF. Y es que, mientras el mercado siga preocupado por el crecimiento global y la economía de EE UU el yen seguirá siendo un activo favorito, comentan los expertos.
En cualquier caso, Japón ha sentado las bases para actuar con más contundencia. Desde que estalló la crisis ha intervenido ya en numerosos ocasiones. En octubre de 2010 inició un programa de compra de activos, iniciativa que amplió en marzo de este año y en agosto, eso sin contar con las intervenciones directas en el mercado de divisas. De ahí que se esperan más ventas de yenes en el medio plazo, quizá tras conocer las intenciones de la Reserva Federal, pistas que llegarán el viernes cuando hable Ben Bernanke en Jackson Hole.
Moody's baja el rating del país por su deuda
Las medidas anunciadas ayer por Japón para frenar la subida del yen se conocían al tiempo que el mercado digería la rebaja de la calificación del país por parte de Moody's. La agencia recortó su nota un escalón a Aa2 desde Aa3 por el gran déficit presupuestario del país y el incremento continuado de su deuda pública.El déficit presupuestario de Japón rondará el 7% hasta 2015, según las proyecciones del gobierno nipón, al tiempo que se espera que la deuda sobre PIB alcance en el 233% este año, según el FMI, cifra que el ejecutivo japonés espera se sitúe el 181%. "Varios factores hacen difícil que Japón reduzca su deuda y están detrás de esta rebaja", explicaba ayer Moody's. En concreto destacó las débiles perspectivas de crecimiento económico y la inestabilidad política.La agencia comenta en su comunicado que el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, unido al desastre en la central nuclear de Fukushima han retrasado la recuperación económica del país y han empeorado las condiciones deflacionistas. Al mismo tiempo resalta que los frecuentes cambios en la administración con cinco primeros ministros en cinco años -el primer ministro Naoto Kan ha anunciado que dimitirá la próxima semana- han impedido al país implementar estrategias económicas y fiscales efectivas en el largo plazo.Como consecuencia de la rebaja, Moody's también degradó un peldaño su calificación para las emisiones a largo plazo de los tres principales bancos japoneses (Tokyo-Mitsubishi UFJ, Mizuho y Sumitomo Mitsui), muy expuestos a la deuda nipona. En cualquier caso, la agencia resaltó como una de las fortalezas del país que la deuda esté en manos de inversores locales, algo que le permite financiarse a tipos bajos.Moody's también resaltó la apreciación del yen como un factor negativo para las exportaciones pero considera que la ausencia de inflación en precios y salarios compensa este efecto negativo.El impacto de la noticia en los mercados fue limitado. El Nikkei cayó el 1,07% mientras que la rentabilidad de la deuda apenas experimentó variación.