un otoño con fuertes tensiones de liquidez

El fantasma de la parálisis del interbancario ataca de nuevo

El fantasma de la parálisis del interbancario ataca de nuevo
El fantasma de la parálisis del interbancario ataca de nuevo

La banca europea ha vuelto a ver una sombra inquietante a la vuelta de la esquina: la del cierre a cal y canto de la financiación a corto plazo. En esta ocasión ha sido el economista jefe del banco central de Suecia, Lars Frisell, quien dio la voz de alarma la semana pasada: "No es mucho lo que haría falta para que se colapse el mercado interbancario. La situación no es tan grave en este momento, pero sí existe la sensación de que no sería difícil llegar a tal extremo."

Sus palabras, rectificadas y matizadas en los días posteriores por otras autoridades económicas del país, han caído como un jarro de agua fría sobre las mesas de tesorería de las entidades financieras europeas. Los operadores, que aún estaban desperezándose del sopor estival, tuvieron que ponerse al trabajo a toda velocidad con la vista puesta en un otoño que puede ser muy difícil para la financiación a corto y medio plazo.

"Todo el mundo está muy expectante. La desconfianza es un pescadilla que se muerde la cola, y que cada vez es más grande", explica José Luis Campuzano, estratega de Citi en España. "Ahora la clave es saber si las tensiones que se están produciendo en la financiación bancaria se deben a la baja actividad de agosto, o si son un síntoma de nuevos problemas de fondo".

Este experto, junto con otros consultados, se inclina por pensar que el bajo nivel de actividad de las últimas semanas no se replicará en septiembre, pero apunta "que habrá que estar pendiente para ver si la situación se prolonga, lo que sería preocupante".

Uno de los indicadores que demuestra la incipiente desconfianza entre los bancos a la hora de prestarse entre sí, es la fuerte apelación a la ventanilla de liquidez del Banco Central Europeo (BCE). Desde el comienzo del verano, las entidades financieras han utilizado este recurso en montantes que duplican a los de los meses precedentes.

Otra señal que contribuido a avivar el reguero de desconfianza fue una información publicada por The Wall Street Journal en la que se afirmaba que la Reserva Federal estaba vigilando las filiales norteamericanas de los bancos europeos para asegurarse de que están preparadas por si se presentaran problemas de liquidez. Durante la semana, entidades como Credit Suisse y UBS negaron haber utilizado la ventanilla de liquidez dispuesta por la Fed, pero la semilla de dudas ya estaba plantada.

Sin emisiones desde mayo

Al margen de las tensiones de liquidez, que podrían solventarse nuevamente con el apoyo del BCE, el gran problema de la industria bancaria es la dificultad para realizar nuevas emisiones de deuda. En España, la última colocación, unas cédulas territoriales de Santander, tuvo lugar a finales de mayo. Desde entonces, no se ha producido ni una sola operación. Tampoco Europa ha sido prolífica en emisiones en los tres últimos meses.

"En todas las mesas de tesorería hay mucha intranquilidad tras la vuelta de las vacaciones. Los titulares que hemos ido leyendo en las últimas semanas son muy inquietantes", comenta el responsable de mercados de capitales de un importante banco europeo. "En el último mes y medio no se ha producido ni una sola emisión en Europa. Ni la banca francesa, ni la inglesa… Habrá que ver qué ocurre en septiembre".

Este experto destaca que las entidades financieras españolas deberán esperar a que los bancos de los países más fuertes reabran el mercado para intentar captar fondos. "Al menos, con las tensiones de financiación de los últimos años, la mayoría del sector ha reaccionado cambiando su estructura de financiación, apelando más a los depósitos y mejorando su calendario de vencimientos, con lo que ninguna entidad tendrá problemas de liquidez en los próximos meses".

El sector está en mejor situación que durante la crisis de 2008

Aunque los desplomes bursátiles del sector bancario han propiciado numerosas comparaciones de la situación actual con la que se produjo en 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers, los expertos consideran que la industria está mucho mejor preparada que entonces para aguantar un periodo de sequía del mercado interbancario.

El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Jürgen Stark, reconocía en una entrevista con el diario alemán Handelsblatt que hay señales inquietantes en los mercados de dinero, como el alto "volumen de refinanciaciones, que de nuevo están cobrando importancia". También señalaba que algunos bancos "prefieren depositar su liquidez sobrante en el BCE en vez de prestarla a otros bancos". Sin embargo, aseguraba que la situación no es comparable con la crisis de 2008.

Desde entonces, los Gobiernos europeos han dedicado más del 10% del PIB para recapitalizar y sanear su sector financiero. Además, han sometido a buena parte del mismo a duros ejercicios de estrés.

Las cédulas, el papel más apreciado

Con el endurecimiento de las condiciones de financiación para el sector bancario español, las cédulas se han convertido en los títulos más apreciados. Estas obligaciones están respaldadas por activos como créditos hipotecarios o créditos a pymes, que responden ante el acreedor en caso de que la entidad financiera no pueda hacer frente al pago.

Los inversores internacionales han preferido comprar estos títulos, ante el temor de que algún banco o caja español no pueda hacer frente a sus obligaciones. De las 31 emisiones realizadas por el sector bancario español, 18 de ellas fueron colocaciones de cédulas. Otras cuatro fueron emisiones de bonos con el aval del Estado. "El mercado está más receptivo hacia las cédulas. Aunque tienen menor rentabilidad, las considera más seguras que la deuda sénior", comenta un experto de un banco internacional.

La previsión más generalizada es que las próximas emisiones, cuando se produzcan, serán de cédulas. Aun así, "a lo mejor los inversores sí que tienen apetito por los bonos", explica.

Aunque en el mercado hay desconfianza hacia el papel bancario en general y hacia la deuda española en particular, "hay muchos inversores con liquidez que están buscando valores".

Uno de los desafíos más importantes para el sector financiero nacional será que los bancos creados por las cajas (CaixaBank, Bankia, Banca Cívica) comiencen a emitir.