Pequeños Gigantes | Plastienvase

Alta tecnología para blindar alimentos

La cordobesa Plastienvase se hace fuerte en Europa recubriendo legumbres y productos congelados con las láminas plásticas más ligeras y resistentes del mercado.

El grupo Plastienvase, con sede en Córdoba, se ha convertido en una referencia en el mercado español del envasado de productos alimenticios y va camino de lograr este mismo posicionamiento en Europa. Muchos de los plásticos flexibles de las legumbres, de las bandejas semirrígidas de charcutería o de los envoltorios de las pizzas que vemos en los supermercados españoles han salido de las plantas de esta empresa que, a través de los fabricantes de estos productos, sirve a firmas líderes como Mercadona o Carrefour.

La compañía ha adoptado la última tecnología del sector y gracias a una activa política de inversiones y de I+D+i ha puesto en marcha desarrollos propios hasta lograr comercializar materiales plásticos más ligeros y resistentes, a la altura de los mejores del mercado. De esta forma, los fabricantes de alimentación, que son sus principales clientes, pagan menos tasas de reciclado y los consumidores disponen de artículos mejor conservados y de mayores garantías.

La firma lleva más de veinte años innovando en este sector, pero su verdadero salto tuvo lugar hace dos años, cuando no se dejó intimidar por la crisis y adquirió una empresa francesa del mismo tamaño, lo que le permitió doblar facturación y lanzarse a crecer en el mercado europeo.

Según explica Joaquín Carbonell, responsable de desarrollo de producto y marketing de Plastienvase, la empresa se encuentra en este momento integrando en uno solo su balance y el de la filial francesa. Esta, situada al norte del país vecino, en la localidad de Arras, dispone de una localización estratégica para abordar el mercado comunitario, ya que se encuentra muy cerca de Bélgica, Alemania y Reino Unido. Además, su tecnología de fabricación es plenamente complementaria a la que posee Plastienvase en sus dos plantas cordobesas.

En este ejercicio, marcado por la debilidad macroeconómica y por la digestión de la fusión, el grupo español solo aspira a mantener sus ventas de 90 millones de euros, pero a partir del año próximo su prioridad será reforzar su posición en Francia y crecer en el Benelux y los países nórdicos. La fábrica gala abastece al mercado internacional, mientras que las plantas cordobesas atienden principalmente a los clientes españoles.

Productos estrella

Además de ampliar sus mercados, Plastienvase pone especial énfasis en seguir mejorando sus productos en la dirección de fabricar envases, en palabras de Carbonell, "cada vez más ecológicos". En este campo, su producto estrella es la lámina llamada Sol. Se trata de un finísimo plástico hecho de múltiples capas y solo 25 micras de espesor que reduce el peso de los envases un 40% y es todavía más resistente a agentes externos que deterioran los alimentos, como la humedad y el oxígeno. Este innovador producto, que ha contado con las ayudas de los fondos Feder que concede el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), ya está en el mercado y podemos verlo en las tapas de las pizzas o los precocinados.

Gracias a este material de última generación, que también prolonga la vida y la seguridad de los alimentos, los fabricantes se ahorran tasas de reciclado y pueden lucir en sus envases un sello verde que los distingue como productos escasamente contaminantes.

Las láminas desarrolladas por medio de este proyecto de investigación proporcionan, por tanto, una alta barrera protectora sin necesidad de incorporar compuestos organoclorados, nocivos para el medioambiente y prohibidos en muchos países del norte de Europa. Además, la reducción del espesor (cantidad de polímero) en los materiales empleados permite obtener ahorros sustanciales en materias primas, energía de proceso y logística.

La apuesta por incorporar la última tecnología disponible y lograr desarrollos propios ha sido una constante en Plastienvase. Antes de esta última innovación, en 2009, la firma ya había cerrado nuevos contratos europeos gracias a otro producto. Entonces fue un nuevo envase de plástico para uso alimentario con capacidad de resellado, es decir, que la tapa de la bandeja se puede abrir y cerrar de forma hermética tantas veces como se quiera.

También destaca en su oferta la fabricación de bolsas de varias capas con sistema Doypack, es decir, que pueden permanecer de pie en las estanterías y permiten la esterilización. Estos envases pueden además ser abiertos y cerrados sin que ello produzca alteraciones en sus propiedades de sellado.

En cuanto a los principales clientes, Plastienvase vende a fabricantes líderes como Campofrío o Nestlé, aunque su cartera está muy diversificada y ninguna de estas firmas supone más del 10% de su facturación. A juicio de Joaquín Carbonell, este es uno de los puntos fuertes de la empresa, que también ha capeado bien la crisis gracias a su decidida apuesta exterior. La compañía también trabaja para Herba, la marca de Ebro Puleva líder en arroces, y para proveedores de grandes superficies. En el segmento de los envases de arroz, acaba de lanzar en el mercado alemán una bolsa plástica especialmente diseñada para cocinar este producto en el microondas.

Envases cada vez más inteligentes

El departamento de I+D+i de Plastienvase trabaja actualmente en dos proyectos de investigación que todavía no han llegado al mercado y que cuentan con el respaldo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) a través de los fondos Feder. El primero de ellos empezó en el año 2009 y busca dotar a los plásticos destinados a la alimentación de determinados microorganismos que consigan alargar la vida de los productos.

El objetivo del proyecto es producir envases que interactúen con los alimentos y sean también biodegradables. Para su desarrollo se cuenta con la colaboración de varias universidades y centros tecnológicos especializados en las áreas de microbiología antibacteriana, antioxidante y degradantes del plástico.

Por otra parte, el año pasado el grupo logró también participar en un proyecto que pretende mejorar la calidad y la conservación de los aperitivos fritos y los frutos secos tostados. La distribución de frutos secos, que alcanza un volumen de 7.000 toneladas anuales en España, presenta limitaciones de conservación derivadas de los procesos oxidativos de las grasas, un fenómeno que deteriora el producto con rapidez. El proyecto del CDTI quiere operar a dos escalas: durante la elaboración de los productos, en las etapas de fritura o tostado, y durante la conservación de los mismos. En este último momento de la cadena, los plásticos de última generación pueden aportar una carga antioxidante contra los radicales libres de las grasas que alargaría la vida de estos alimentos.

La última de las ayudas públicas para el desarrollo de productos innovadores, recibida este mismo año, ha recaído en la lámina Sol de altas prestaciones, que la compañía ya comercializa y ha adaptado a varios segmentos de alimentación.

Datos básicos

- FABRICACIâN: La empresa cordobesa dispone de tres plantas de producción: dos de ellas en Córdoba (Villarrubia y Espiel) y una de reciente adquisición en Francia (Arras). En conjunto, las tres fábricas disponen de una capacidad de producción de 40.000 toneladas de envases al año.

- NEGOCIO: Plastienvase, con una plantilla de 500 empleados en toda Europa, factura 90 millones de euros al año y espera mantener esta cifra de ventas al cierre de este ejercicio. La facturación se dobló con la compra hace dos años de la fábrica francesa.

- MERCADO: el 60% del negocio lo generan las dos plantas de Córdoba y el resto proviene de la filial francesa, que abastece principalmente a Francia y Bélgica. El reto ahora es crecer en el resto de Europa, sobre todo en los países nórdicos, aprovechando la ubicación estratégica de la planta gala al norte del país vecino.

- CLIENTES: sus principales compradores son los fabricantes y distribuidores de productos alimenticios, que a su vez venden a supermercados y grandes superficies. Solo en España, envasan para grandes firmas como Campofrío o Herba (filial de Ebro Puleva), y sus productos pueden verse también en las marcas blancas de Mercadona o Carrefour. En Europa, suministran a firmas como la alemana Herta y las francesas Lactalis y Fleury Michon.

- PRODUCTO: gracias a la última tecnología del sector y a la adaptación propia de esta maquinaria, la empresa ofrece los envases plásticos flexibles y las bandejas semirrígidas más ligeras y resistentes del mercado. Envasa legumbres, productos congelados, snacks, productos de confitería, charcutería o pizzas.

- INNOVACIâN: dispone de un departamento de I+D+i para el desarrollo de nuevos materiales plásticos que ayuden a conservar y proteger más y mejor los alimentos. Tiene abiertas en estos momentos, con apoyo del CDTI, tres líneas de investigación sobre envases plásticos para alimentación.

- CAPITAL: es una empresa familiar, fundada en 1985, propiedad en un 80% de los hermanos Francisco y José Luis Bernal. El 20% restante pertenece a la corporación empresarial de Cajasur, una entidad integrada ahora en la caja vasca BBK.