Las ayudas directas a la venta no activan la demanda

Hasta julio se han vendido 181 coches eléctricos en España

Entre enero y julio se vendieron en España 181 coches eléctricos, menos de uno diario. Aunque muy superior a las 16 unidades matriculadas en el mismo periodo del pasado año, el sector considera que las ayudas directas a la compra no son suficientes para activar la demanda.

Hasta julio se han vendido 181 coches eléctricos en España
Hasta julio se han vendido 181 coches eléctricos en España

Cuando un mercado tiene un crecimiento interanual del 1.031% parece lógico lanzar las campanas al vuelo. Sin embargo, siendo en el del coche eléctrico, la cifra invita al engaño, pues en los siete primeros meses del año se han vendido solo 181 unidades (ciertamente muchas, en comparación con las 16 matriculaciones en el mismo periodo del año anterior, pero muy lejos del los 6.467 híbridos -doble propulsión de gasolina y eléctrico- o los 521.130 turismos con motores de explosión).

El sector coincide en que las ayudas públicas por sí solas no son determinantes para alentar la demanda, aunque las consideran imprescindibles para apoyar el despegue. Es la manera de paliar la diferencia de precios entre un coche eléctrico y un equivalente convencional, que puede suponer 2,5 veces más.

El pasado 6 de mayo, el Gobierno aprobó el Plan de Acción del Vehículo Eléctrico dotado con 72 millones de euros en ayudas, con una subvención que puede llegar a los 6.000 euros por coche. La entrada en vigor no ha generado un incremento sustancial de las compras, pues en mayo se vendieron 13 unidades, en junio 20 y en julio 51. Este último mes se coloca como el mejor del año, por delante de marzo, cuando se vendieron 44. En cualquier caso, desde el sector resaltan que no supone un incremento en consonancia con los 72 millones de ayudas que, además, terminarán el 30 de noviembre.

Alejandro Madrigal, director del barómetro del vehículo de empresa que promueve Arval, empresa de renting de BNP Paribas, resalta varios factores que desincentivan las compras: una gama escasa que no se ajusta a las necesidades reales de los usuarios -ni particulares ni empresas- y una desconfianza, por desconocimiento, del rendimiento, fiabilidad y autonomía del coche eléctrico.

Gonzalo Alonso, director general de Going Green, que comercializa en España los coches eléctricos de la marca Think, está de acuerdo en parte. Desde su punto de vista, la oferta no es el problema ya que hay suficientes modelos en el mercado (Mitsubishi Imiev, Peugeot Ion, Citroën C-zero, Think o Smart), todos ellos pequeños utilitarios, a los que se sumará en otoño el Leaf de Nissan, de mayor tamaño, o el cuadriciclo Twizzy que Renault fabricará en exclusiva en su planta de Valladolid. Aunque reconoce que, quizá, no haya variedad para satisfacer todas las necesidades.

Alonso considera, pues, que el problema no es de oferta, teniendo en cuenta que, de momento, el cliente potencial es el propietario de un segundo coche de uso urbano y las flotas de empresas. Por tanto, el problema es de demanda, que no se decide a comprar. El vendedor de los Think demanda una campaña ambiciosa de promoción del coche eléctrico, pues existe un desconocimiento muy profundo de su realidad.

La visibilidad de estos coches por las calles de las ciudades españolas está lejos de otras capitales europeas, estadounidenses o japonesas. "El Gobierno ha apostado por una política de incentivos, pero sin imaginación", denuncia. Lo que explica que España sea el país que más dinero dedica a la ayuda del coche eléctrico y donde menos unidades se venden.

Decae el interés de las empresas

Al menos de momento, el potencial cliente del coche eléctrico son las empresas. Conocen bien el itinerario que realiza cada uno de sus vehículos y, por tanto, los kilómetros que deben andar cada día. La autonomía, entre 100 y 150 kilómetros, es un claro hándicap del coche eléctrico, por lo que unas rutas muy controladas pueden minimizar este problema.

Sin embargo, las empresas cada vez desconfían más del coche eléctrico. Según un informe patrocinado por Arval, el interés de las empresas por incorporar este tipo de vehículos a sus flotas ha descendido un 90% este año sobre el pasado. De hecho, tan solo el 2% de las empresas españolas apostará por el vehículo eléctrico antes de 2014, mientas que el pasado año el 21% tenía intención de hacerlo. Entre los motivos que destaca el informe para la falta de interés resalta, en primer lugar, una oferta poco versátil, seguido de una escasa autonomía, falta de talleres especializados y el valor residual del vehículo una vez que termina la vida útil del mismo en la empresa.

En el barómetro de Arval no aparece el precio, un problema que preocupa más en Europa. Gonzalo Alonso, director general de Going Green considera que la diferencia de precios, de momento, es alta para motivar a las empresas a asumir una mayor carga financiera en tiempos de crisis. Esto explicaría que el coche eléctrico no se esté beneficiando de la renovación de flotas que se está produciendo en España durante este año.

Las cifras

16 coches se vendieron hasta julio de 2010, lo que explica un crecimiento de las ventas del 1.000%.

72 millones de euros es el montante total de ayudas públicas a la compra.