COLUMNA

La valoración económica de la Semana Negra

El análisis económico tiene una serie de lagunas que no permiten estimar algunas de las actividades que generan riqueza y que, por tanto, se escapan de la Contabilidad Nacional, lo que claramente infraestima las medidas como el producto interior bruto de un país.

Uno de estos sectores es la cultura en general, y los festivales o eventos culturales en particular. Cada vez es más importante el denominado turismo cultural, pero es poco edificante que no se pueda medir el impacto de este tipo de eventos, lo cual deja al albur de decisiones arbitrarias o políticas la puesta en marcha o mantenimiento de muchos de ellos. Este auge reciente del turismo cultural tiene que ver, también, con el nuevo comportamiento de los ciudadanos respecto de la cultura, pues, ésta, de ser considerada con frecuencia como el reino de lo superfluo, de lo gratuito, de lo que no es indispensable o incluso de lo que era prácticamente inútil; ha pasado a ser en la actualidad uno de los consumos más habituales, una exigencia para muchos ciudadanos y uno de los sectores económicos más prometedores. Este último argumento se fundamenta en que, el consumo cultural, como cualquier otro uso del ocio, tiene una trascendencia económica, en cuanto que las decisiones sobre el disfrute del tiempo libre responden a preferencias individuales y, por lo tanto, sus empleos constituyen un bien comercializable y entran en la órbita del cálculo económico.

Uno de los eventos más antiguos, y de mayor proyección económica, así como de mayor relevancia nacional e internacional es la Semana Negra de Gijón que ha cumplido 24 años. Este evento literario, uno de los de mayor importancia mundial en el género de novela negra, forma parte de un festival de ocio y cultura que está ahora en serias dificultades para poder continuar en la ciudad de Gijón. Las razones esgrimidas por las nuevas autoridades municipales, al margen de reminiscencias de cierta censura literaria e intelectual, son estrictamente presupuestarias, sin saber, ni siquiera, cual es el impacto económico y social de este evento sobre la economía local o regional y nacional.

Con estas premisas, y por encargo de la organización se ha llevado a cabo el primer informe de impacto económico de este evento, teniendo en cuentas las restricciones de información, que tiene vocación de perfeccionar en el futuro. El primer dato a tener en cuenta es que las subvenciones públicas a este evento, tanto municipales o regionales, alcanzan la cifra de 263.700 euros, apenas un 34% del total de ingresos del evento que se autofinancia en más del 66% del total. El total de gasto se acerca casi a los 797.000 euros, siendo el componente de suelos y salarios y la construcción del recinto, las partidas más relevantes, ocupando a casi 100 personas a lo largo del proceso de montaje y desarrollo del evento.

El número de empresas que se instalan en el recinto son más de 105, a lo que hay que unir más de 30 librerías que alcanzaron un volumen de ventas de libros de más de 42.000 euros, un 14% más que el año anterior. En total, y con una aproximación conservadora, el certamen crea más de 460 empleos durante los diez días de sus desarrollo. El análisis realizado responde a la metodología estándar en la literatura, es decir coste-beneficio, tablas input-ouput para los efectos inducidos y finalmente los efectos externos que supone la proyección de la ciudad en los medios de comunicación internos y externos. Junto a esto se llevó a cabo una encuesta cualitativa a los ciudadanos de la ciudad de Gijón para medir la aceptación del evento y así poder calibrar su importancia cualitativa, y también cuantitativa.

Los resultados, a partir de una estimación de asistencia al evento de más de 800.000 personas, del efecto directo de la Semana Negra, se cuantifican en más de 7,6 millones de euros. Los efectos inducidos, a partir de la tabla input-output de la ciudad, son de 845.000¦euro;, las rentas de turismo explícitas son de casi 94.000¦euro; y finalmente los efectos externos, la cobertura de medios alcanza los 150, se sitúan en 2,085 millones de euros. El resultado final del impacto económico de la Semana Negra es de 10,6 millones de euros, con una ratio de beneficio/coste de 14,3, es decir por cada euro invertido, la ciudad recupera 14,3.

En resumen, esta primera aproximación de evaluación de impacto económico de un evento como la Semana Negra, revela que este tipo de eventos tiene una gran influencia en la economía local, e incluso nacional, quedando por computar otras rentas, como el turismo especifico o el coyuntural, así como las rentas que el sector editorial genera a partir de este certamen literario y lúdico, único en su género.

Alejandro Inurrieta. Director de Inurrieta Consultoría Integral