Agitación en los mercados

La presión sobre Francia amenaza el mecanismo de blindaje del euro

La crisis gala dificulta la ampliación del fondo de estabilidad hasta el nivel preciso para apoyar a España e Italia.

La presión sobre Francia amenaza el mecanismo de blindaje del euro
La presión sobre Francia amenaza el mecanismo de blindaje del euro

Francia y, por extensión, el resto de Europa, vive estos días bajo el embate de una amenaza fantasma: un riesgo, del que no hay evidencias, de que la banca francesa pueda sufrir serios problemas por su exposición a Grecia y que incluso el rating de triple A de Francia esté en peligro. No hay números que sustenten este miedo, pero no hace falta porque el pánico ha traído sus propias cifras: pérdidas de 26.610 millones en capitalización bursátil de la banca francesa en solo 10 días. Así, la posibilidad de ampliar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF), para garantizar el rescate de España e Italia, queda hoy en el aire, también el futuro del euro.

Poco ha importado que Standard & Poor's, Moody's y Fitch se apresuraran a confirmar la triple A gala, o el desmentido de Société Générale sobre sus problemas de liquidez, la entidad francesa ha cubierto ya el 93% de sus necesidades de financiación para 2011. Cuando los mercados disparan a matar, es harto complicado frenar la avalancha. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, se reunirán el martes para estudiar soluciones.

La firma Nomura subraya el escaso fundamento del último ataque de histeria bursátil, pero reconoce que no hay mucho que hacer: "Mientras el mercado no esté convencido de que haya un mecanismo que garantice que los problemas de liquidez de España e Italia no se convertirán en un problema de solvencia, la aparente profundidad y fortaleza del sector financiero sirve de poca protección".

Lo que ocurre es que los 440.000 millones, de los que ahora solo se puede disponer de 255.000, del EFSF resultan insuficientes para el mercado. El economista de Citi Willem Buiter lo expone con clarividencia: "Las necesidades brutas de financiación de España son este año de unos 200.000 millones y las de Italia, de unos 400.000 millones. Incluso aunque el fondo sea elevado efectivamente a 440.000 millones algo pendiente de ser ratificado en los parlamentos nacionales el EFSF no tendría munición suficiente para contrarrestar un momento de pánico de mercado en el que se negara el acceso a financiación a España e Italia".

Buiter considera que el problema vendría si el bloqueo se mantuviera "durante un periodo de tiempo prolongado" y señala que para que el EFSF sea un prestamista de último recurso creíble, el fondo debería adquirir un tamaño de 2,5 billones. Una dimensión que el propio Buiter reconoce que sería incompatible con un rating triple A. Esta máxima calificación crediticia está respaldada por el hecho de que los Estados deben aportar garantías que equivalgan al 165% del dinero que sea prestado a los países en problemas. Francia representa el 20% de la dotación del fondo, unos 158.940 millones. Nomura calcula que si el fondo se duplica, el impacto en el ratio de deuda sobre el PIB sería de tres puntos porcentuales. La triple A quedaría a salvo de momento, pero la deuda se aproximaría al nivel crítico del 100% del PIB.

Otra cuestión es si será suficiente con elevar el fondo hasta un billón. Credit Suisse considera que elevar la partida a un billón podría evitar el contagio. Al mismo tiempo, el banco considera que la participación de Francia y Alemania (suman el 47% del fondo) es imprescindible para la supervivencia del euro. "Sin el apoyo de la locomotora de Europa creemos que una ruptura del euro sería inevitable", afirman los expertos de Credit Suisse. El propio banco cree que este escenario es hoy "improbable", pero avisa que si Francia es degrada, las posibilidades de que Europa se vea inmersa en una crisis sistémica aumentarán del 10% al 25%. El desafío es de envergadura.

Destacados en una sesión enloquecida

Société Générale. La entidad francesa subió ayer un 3,7%, compensando parte del descalabro sufrido el día anterior, en el que llegó a perder un 22% en el peor momento (terminó con una caída del 14,74%). Los 23 euros de cierre suponen niveles mínimos desde marzo de 2009.

Telefónica. La primera empresa española en Bolsa sorteó ayer la rebaja de calificación aplicada por S&P, que puso a Telefónica en BBB+ desde A-. La acción llegó a cotizar a 13,005, mínimo en 12 meses, pero luego cerró en 13,745, con una revalorización del 3%.

Intesa San Paolo. La entidad italiana fue el mejor valor del día en el Euro Stoxx 50, con un avance del 6,71%. El rebote viene después de la caída del 13,72% sufrida el miércoles. La subida alivia un poco la fuerte caída que arrastra el valor, que pierde un 36,5% en el año.

Santander. El primer banco español por tamaño de mercado siguió ayer la estela de recuperación que dominó en las Bolsas, con una subida del 3,2% que dejó al valor en 6,006 euros. De acuerdo con la estimación de HSBC, el potencial al alza de Santander es del 24,8%.

Ferrovial. La constructora se convirtió ayer en el mejor valor para el Ibex 35, con una subida del 5,9%. La acción terminó en 7,8 euros, después de cerrar a 7,37 el día anterior. Hasta el último colapso bursátil, el valor había logrado sortear con altibajos las turbulencias del mercado.

Bankia. El grupo presidido por Rodrigo Rato no consiguió capturar el buen momento de mercado. Las acciones perdieron un 1,61% y cerraron a 3,542 euros, lejos de los 3,75 del precio de salida de su debut bursátil, el pasado 20 de julio. Durante la sesión, llegó a caer a 3,421 euros.