Reunión Sarkozy-Merkel el martes

Francia y Alemania también tienen deberes

Merkel y Sarkozy se reúnen el próximo martes después de una semana en la que Francia ha pasado de felicitar a Italia y España por sus ajustes, a estar en el punto de mira de los mercados.

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, el 17 de junio de 2011 tras su reunión en Berlín
Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, el 17 de junio de 2011 tras su reunión en Berlín

El domingo pasado, Nicolás Sarkozy y Ángela Merkel mostraban en un comunicado su "satisfacción" por las medidas que España e Italia estaban llevando a cabo para reducir su déficit y mejorar su competitividad, y mostraban su voluntad de aplicar el segundo rescate para Grecia de forma plena antes de acabar el mes de septiembre. Un mensaje que destilaba confianza en el futuro inmediato de España e Italia y por ende, de toda la zona euro, dado que el fantasma de un rescate a alguno de estos dos países, si no a los dos, estaba más lejos.

Ayer, los mismos protagonistas lanzaban otro mensaje muy diferente: una reunión entre Sarkozy y Merkel el próximo día 16 para tratar una "modernización profunda de la gobernanza de la zona euro", con el fin de aplacar la presión de los mercados. Según el ministro de economía francés, François Baroin, ambos líderes coinciden en que mantener el actual status quo no es posible, por lo que creen conveniente "acelerar la reflexión sobre el procedimiento de modificación de la gobernanza de la zona euro".

En menos de una semana, el contendido de ambos comunicados ha cambiado de forma profunda. Francia, que el domingo felicitaba a España e Italia por las medidas adoptadas, ha visto en cuatro días cómo se ha convertido en el nuevo objetivo de los mercados. Su déficit del 7% a finales de 2010 y una deuda de más del 80% sobre el PIB han aparecido, casi de repente, como un serio problema para la zona euro, a lo que hay que sumar el dato de crecimiento nulo en el segundo trimestre conocido hoy. Los problemas se le amontonan a Nicolás Sarkozy, que ha tenido que interrumpir sus vacaciones para afrontar la situación y pedir a sus responsables económicos y financieros nuevas medidas para lograr alcanzar el objetivo de déficit: del 5,7% este año y del 4,6% en 2012.

El hecho de que la llamada "crisis del euro" haya llegado al país galo, después de haberse cobrado como víctimas a Grecia, Irlanda y Portugal, y tras amenazar a España e Italia, pone en entredicho las medidas tomadas para salvar la situación en la Eurozona. Medidas surgidas dentro de una ausencia de políticas fiscales unificadas, algo que no parece que se conseguirá en la reunión entre Merkel y Sarkozy. Mientras desde Alemania quiere impedirse la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF) hasta que no se delimiten las garantías que debería contraer el país germano, España aboga por una unificación fiscal que impulse al euro frente a los ataques de los mercados. Una ampliación del ESFS que la crisis francesa dificulta aún más, pese a que distintas voces afirman que es necesario que se duplique.

Mientras tanto, el propio ministro François Baroin, quiere transmitir confianza: "los fundamentos de nuestra economía son muy fuertes. Los inversores no deben tener ninguna duda sobre la determinación del gobierno para reducir nuestro déficit y nuestra deuda", ha declarado en una radio alemana. Pero los inversores ya han hablado: sus dos bancos principales, Société Générale y BNP se han dejado un 25% y un 21% en bolsa en los últimos cuatro días. La banca francesa ha perdido 26.610 millones en capitalización bursátil en 10 días, y la prima de riesgo francesa ha rozado máximos desde la creación de la moneda única, sobrepasando los 88 puntos básicos.

El gobierno de Sarkozy ya aprobó un plan de consolidación fiscal que ajustará el gasto en 50.000 millones hasta 2013, pero la situación le ha obligado a reaccionar. Algunas de las nuevas medidas, que según aseguran desde el Palacio del Eliseo se aprobarán el día 24 de agosto, podrían pasar por una eliminación de exoneraciones fiscales, y han descartado una subida de los impuestos: "Estamos dispuestos a hacer esfuerzos complementarios. El Gobierno lo hará con justicia social", ha declarado la portavoz Valérie Pécresse.

Por tanto, la reunión que mantendrán Sarkozy y Mérkel servirá para tratar aspectos más urgentes que la gobernanza de la zona euro, como fijar el rumbo de la economía francesa y, en general, el futuro de la Eurozona. Hasta ahora, sólo los periféricos tenían deberes que hacer. Francia, hasta ahora profesor, también tendrá que sentarse en el pupitre el próximo martesy Alemania, repasarse los apuntes.