COLUMNA

Conversemos sobre fiscalidad

Los banqueros suizos pueden suspirar de alivio. Un acuerdo con Alemania ha preservado el secreto bancario de sus clientes. El personal bancario tampoco será perseguido por las malas acciones del pasado. Pero no es probable que la investigación llevada a cabo por EE UU acabe tan bien.

Alemania en principio quería que los bancos suizos entregaran los nombres de los clientes alemanes que evadían impuestos. En su lugar, ha acordado que sea Suiza quien recaude las retenciones y sanciones en su nombre. Además, los bancos helvéticos tienen que entregar una suma inicial de solo 2.000 millones de francos suizos, mucho menor que la demandada inicialmente de 10.000 millones.

El acuerdo se suma al declive del negocio europeo para la banca suiza. Sin embargo, el impacto debería ser manejable. UBS espera una salida de hasta 40.000 millones de francos de las cuentas de clientes residentes en Alemania, Austria, Francia y Reino Unido durante los próximos años, o un 3% de sus activos bancarios. Credit Suisse espera perder hasta 35.000 millones de los 100.000 que actualmente gestiona de clientes alemanes, británicos, franceses e italianos.

Sin los beneficios de una posible evasión de impuestos, los suizos tendrán que trabajar más duro para atraer a los clientes europeos. Pero la turbulencia en los mercados ha aumentado la atracción de Suiza como refugio seguro. Y defendiendo el secreto bancario se mantiene una poderosa herramienta de marketing.

Eso deja a EE UU, que se mantiene firme en su derecho de perseguir a los empleados suizos, y que ha convertido a Credit Suisse en el objetivo de la investigación criminal. La mayor parte de los bancos suizos ya no ofrecen cuentas a sus ciudadanos, por lo que el impacto en los ingresos es insignificante. Sin embargo, estos casos pueden ser costosos, como cuando UBS se vio obligado en 2009 a pagar 780 millones de dólares y entregar el nombre de cerca de 5.000 clientes. Para Credit Suisse, los cargos implicarían el fin de su negocio estadounidense. Es poco probable que los suizos logren otro acuerdo redondo.

Por Margaret Doyle.