COLUMNA

Londres, un refugio inseguro

La reputación internacional de Londres ha sufrido un nuevo golpe. Las imágenes de incendio y saqueo de la capital que han recorrido el mundo plantean interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para mantener la ciudad a salvo. Unido a la secuelas de la crisis financiera, este es otro factor que podría hacer que Londres pierda atractivo para los expatriados y los inversores.

La capital de Reino Unido tiene un estatus peculiar de refugio seguro -para aquellos que pueden elegir. Peculiar, porque hay muchos factores que juegan en su contra. Quizá Heathrow no sea ya tan malo como antaño, pero todavía causa frustración en los viajeros internacionales. Los precios de los inmuebles están por las nubes. Los impuestos sobre personas físicas han perdido competitividad.

El desorden generalizado en Reino Unido puede incitar a pedir al Gobierno que suavice su programa de austeridad. Pero esa sería la política equivocada. La realidad es que Reino Unido no puede permitirse el lujo de hacer nada que ponga en peligro su calificación de triple A y su capacidad de financiarse a bajo precio en los mercados. Pero una vez restaurado el orden, la prioridad debe ser reparar la imagen internacional de la capital. Por supuesto nadie pretende organizar una colecta benéfica para la élite global, cuyas perspectivas vitales están en el extremo opuesto de las de los alborotadores. Sin embargo, Londres lamentaría que a las personas con talento sea las disuada de acudir a la ciudad. Boris Johnson, alcalde de Londres, regresa finalmente de sus vacaciones. Tiene una ciudad que defender.