Los CDS germanos rebasan a los de Gran Bretaña

Invertir en Alemania ya tiene más riesgo que hacerlo en Reino Unido

La crisis empieza a dañar con fuerza al corazón de Europa, y Alemania es el ejemplo más claro. De hecho, invertir en el teóricamente país más sólido del Viejo Continente ya no es tan seguro. Así, lo revela la cotización de los seguros de impago sobre la deuda germana que hoy son más caros que los que cubren la exposición frente al Reino Unido.

Alemania empieza a comprobar que la crisis ya no es solo cosa de los países periféricos. Los operadores ponen en duda la recuperación económica y los valores que hasta hece poco eran seguros empiezan a ponerse en duda. Un ejemplo es el férreo Dax alemán. El índice germano acumula diez jornadas consecutivas en rojo, durante las cuales ha perdido casi un 25%. Estas dudas también empiezan a afectar a la deuda emitida por Berlín, de hecho cubrirse ante un futuro impago de la misma cada vez es más caro.

Así, el CDS (Credit Default Swaps), seguro de impago sobre la deuda emitida de un país o entidad, de Alemania cotiza a 83 puntos, cinco más sobre el cierre de ayer, lo que significa que por cubrir una emisión de deuda de 10.000 euros en letras a cinco años, plazo de referencia, habría que pagar 83 euros. Este importe rebasa en 2 euros la cantidad necesaria para asegurar una británica de la misma cantidad, lo que implica que el mercado ya empieza a ver más arriesgado invertir en títulos garantizados por Berlín que en los de Londres.

Este precio, que determina las probabilidades que teóricamente asigna el mercado a los impagos de deuda, da lugar a situaciones cuanto menos paradójicas, ya que países como Perú o Turquía son vistos como más seguros que España. Y en el caso de Europa hay estados como Noruega o Finlandia que ya eran considerados desde hace meses como más seguros que Alemania.

Este tipo de contradicciones ha provocado que el papel de termómetro del riesgo que supuestamente ejercen los CDS lleve tiempo en tela de juicio. De hecho, son numerosas las voces que hablan más de un mero producto financiero con el que especular que de su utilidad como seguro. El problema es que en la práctica han terminado por servir para presionar los precios de la deuda. Su incremento lleva aparejado un aumento en la rentabilidad exigida a las emisiones de deuda y por tanto a que se encarezca el coste de financiación.

A pesar del cambio de tornas entre Reino Unido y Alemania en el mercado de CDS hay que destacar que en términos de rentabilidad ofertada por los bonos a diez años, Berlín sigue por encima de Londres. Los inversores exigen al gilt británico un 2,7% frente al 2,3% del bund germano. Una realidad que confirma un poco más el carácter especulativo de los seguros de impago.