Análisis

El BCE carga contra los especuladores y frena la hemorragia

El BCE actúa por fin como verdadero guardián de la estabilidad en la zona euro. Está comprando deuda y expulsando a los especuladores del mercado. Pero hay dudas. ¿Con qué munición cuenta? ¿Cómo está realizando las adquisiciones? ¿Hasta cuándo durarán?

Jean-Claude Trichet
Jean-Claude Trichet

Objetivo conseguido... de momento. A diferencia del pasado jueves, el mercado detecta que el BCE sí se ha puesto a comprar bonos españoles e italianos. La reacción es contundente, los rendimientos de la deuda se desploman en todos los plazos. Las adquisiciones se retroalimentan en un mercado plagado de posiciones bajistas.

Los especuladores se ven obligados a comprar para evitar que se amplíen sus pérdidas. La duda está en el alcance temporal de la medida. En mayo de 2010, tres días después de anunciar las compras de deuda, el BCE vino a decir que ya era bastante -en la primera semana, compró 16.500 millones de euros-, y los mercados se derrumbaron.

La segunda semana de intervención, la del 24 de mayo, tiró de menos munición, compró deuda por 10.000 millones de euros, y posteriormente su actividad fue decayendo hasta quedarse en nada en las últimas semanas. A excepción de la inútil compra de bonos portugueses e irlandeses del pasado jueves, el BCE llevaba 18 semanas sin adquirir ni un solo bono.

"Podría ser difícil que el tamaño de las compras fuera suficiente para contrarrestar las presiones alcistas sobre la prima de riesgo y los rendimientos de los bonos", explican desde Barclays Capital. No hay que olvidar el tamaño de Italia, con unos 1,5 billones de PIB, y el España, con más de un billón: no tienen nada que ver con los países rescatados, Portugal, Grecia e Irlanda. Igualmente, el tamaño de sus mercados deuda es muy superior.

Munición suficiente?

"Las compras podrían ser inútiles a largo plazo porque la deuda combinada de España e Italia supera con mucho el tamaño actual del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF ), incluso de una versión aumentada de 1,5 billones de euros", advierte Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank. Este experto añade que "la clave para el medio y largo plazo es la posición en la que se encuentre Alemania, y que pasa con la calificación crediticia de Francia, también en riesgo".

Desde Royal Bank of Scotland prevén que el BCE compre bonos por unos 2.500 millones de euros diarios y anticipan que a corto plazo la confianza se verá reforzada, pero a largo plazo recalcan que requerirá más austeridad fiscal y por lo tanto un crecimiento más débil. Desde esta entidad sentencian además que "cualquier intento de detener el programa de compra provocará una nueva dislocación que forzará al BCE a comprar deuda".

Esterilización

El BCE, además, haciendo gala de su tradicional ortodoxia, esterilizará las compras de bonos con el objetivo de evitar tensiones inflacionistas, tomando depósitos a una semana de los bancos para retirar esa liquidez del mercado. De este modo, absorberá la liquidez previamente inyectada.La autoridad monetaria, en todo caso, no hace más que anticipar lo que ya está acordado, pero aún no está aprobado: los nuevos poderes del EFSF para comprar deuda europea.

El BCE en general y Trichet en particular son muy estrictos, incluso pacatos, a la hora de tomar medidas excepcionales. Lo de ayer -aunque imprescindible- ya fue un exceso y no es previsible que se decida a venda seguros para cubrir el riesgo de de la deuda (CDS), una medida que contribuiría a reducir la presión de los especuladores sobre los bonos periféricos de la zona euro.

¿Cómo? Los precios de los bonos siguen la evolución de los diferenciales de los CDS, y en estos últimos es mucho más fácil influir por parte de grandes inversores, como hedge funds. Si el BCE vende CDS, se daría liquidez a este mercado y dejaría de estar bajo el control de un número muy reducido de emisores.