Coloca 3.300 millones de euros a tres y cuatro años con una fuerte demanda

España gana la batalla de la subasta y vende casi el máximo previsto

España, en pleno acoso de los mercados, ha colocado 3.300 millones de euros en bonos a tres y cuatro años, en la parte alta del rango previsto, de entre 2.500 y 3.500 millones de euros. Ha tenido que pagar, eso sí, un poco más: hasta el 4,98%, frente al 4,29% de la anterior. La demanda ha sido fuerte, de más de 7.300 millones de euros.

Imagen de montones hechos a partir de billetes bancario
Imagen de montones hechos a partir de billetes bancario

El tipo de interés que ha tenido que pagar ha sido moderadamente más elevado que en la subasta previa. Hoy, el interés medio se ha situado en el 4,81% a tres años y en el 4,98% a cuatro. La demanda hoy ha tenido una tasa de cobertura de 2,14 veces el importe colocado en los bonos a tres años y de 2,4 veces en los de cuatro años. En total, los inversores han pedido títulos por más de 7.340 millones de euros y el Tesoro ha colocado finalmente 3.300 millones.

En la anterior subasta de bonos a tres años, celebrada el 7 de julio los inversores se pagó un 4,29%. La demanda entonces ascendió a 3.440,7 millones de euros, con una tasa de cobertura de 2,29 veces (número de veces que la demanda sobrepasó el importe adjudicado).

La cita de hoy era clave para las finanzas españolas. El Tesoro español ha testado hoy la confianza que infunde su economía en los inversores internacionales con una emisión, cuyo objetivo era colocar entre 2.500 y 3.500 millones de euros en bonos a tres años. Y el resultado ha sido positivo.

La clave, según ha explicado en más de una ocasión el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, ha radicado en la demanda, que ha respondido. Aunque es de esperar que las miradas se centren como en anteriores ocasiones en el crecimiento de la rentabilidad. Es habitual que las sesiones previas a la celebración de una subasta, crezca el acoso por parte de los mercados, como ha publicado Cincodias.com.

Y eso que, en realidad, la media de las emisiones de deuda a corto plazo está en el 2,519%, baja en relación con el tipo medio, que se sitúa en el 3,89%. Eso sí, en la deuda a largo plazo, esta rentabilidad se ha disparado hasta el 6,191%.

Estas diferencias se observan en cualquier tipo de papel. Así, el último tipo en las letras a tres meses fue del 1,95%; a seis meses, del 2,65%; y a 12 meses, del 3,76%; mientras que a 18 meses, el tipo subió por encima del tipo medio, hasta el 3,98%. Para las obligaciones 15 años, el tipo fue del 6,22%, y para las emitidas a 30 años, la rentabilidad alcanzó el 6,01%.

El mercado de la deuda cerró el miércoles un nuevo día frenético, con subidas acusadas a principio de la sesión y una moderación a medida que iban pasando las horas. Finalmente, la sesión abrirá hoy con la rentabilidad del bono español a 10 años con una rentabilidad del 6,26% y el diferencial con el bund alemán alojado en los 382 puntos. Y todo, en una creciente tensión que ha propiciado que José Luis Rodríguez Zapatero haya tenido que retrasar sus vacaciones en dos ocasiones, que Jose Manuel Durão Barroso y Herman Van Rompuy hayan tenido que salir a la palestra reclamando decisiones y que los bancos centrales de Suiza y Japón interviniesen para atemperar las subidas de sus respectivas divisas.