Consecuencias de la Ley de Residuos

El difícil futuro de las bolsas de plástico

La prohibición de su uso, prevista para el año 2018, acabará con 6.000 puestos de trabajo, según la industria.

Una persona camina por la calle con dos bolsas de plástico.
Una persona camina por la calle con dos bolsas de plástico.

En la Ley de Residuos se dice de ellas que son de plástico y de un solo uso. Cada habitante en España consume unas 300 al año y de ellas se recicla el 15%, según el Ministerio de Medio Ambiente. No parece una buena presentación en materia medioambiental, pero hay quien las defiende. La bolsa de polietileno, que pesa unos 7 gramos y resiste cerca de 5 kilogramos, se ha desgarrado en el tiro de la cuerda que enfrenta a la industria del plástico con el Gobierno. Su sustitución progresiva por bolsas biodegradables hasta 2018 se aprobó en el Congreso el pasado 14 de julio; una medida que según la Asociación Española de Industriales de Plásticos (Anaip) acabará con 6.000 puestos de trabajo, casi la mitad de los que emplea.

"Las cosas no se han hecho bien, nos sentimos abandonados", explica Enrique Gallego, director de Anaip, que trabaja en una queja a la Comisión Europea contra el Gobierno español. La ley aprobada recoge la necesidad de que el 60% de las bolsas de un solo uso se fabriquen con materiales biodegradables en 2013, porcentaje que llegará al 100% para 2018, con una moratoria para las que contengan carne y pescado.

"La industria está capacitada para adaptarse e innovar; se ha dado un margen importante de siete años", considera Jesús Huertas, director de Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente. El objetivo es que las biodegradables, un "mal menor", sean una "opción transitoria" que derive en la prohibición total de las bolsas de un uso. A la misma conclusión llega el razonamiento de los productores de bolsas de plástico, que defienden que los estudios que manejan demuestran que sus productos tienen el mejor comportamiento medioambiental de todos los disponibles y que son 100% reciclables.

Una bolsa tradicional cuesta cerca de dos céntimos. Una bolsa biodegradable multiplica ese coste por cuatro. La decisión que tomaron algunas grandes superficies de cobrarlas redujo su consumo un 25% en los tres últimos años según los cálculos de Anaip. Para 2018 prevé pasar de las 9.730 millones de bolsas que se consumen actualmente en España a 4.000 millones, todas biodegradables. Con la nueva ley los productores no ven otra posibilidad que perder mercado ante productos sustitutivos como bolsas de rafia, de tela, o carritos de la compra.

Por eso la apuesta no está clara. Sphere España, según Anaip una de las empresas que más bolsas biodegradables fabrica, reconoce que aún no llega a una cuota del 10%. Adaptarse a las biodegradables es, a la vista de las intenciones del ministerio, renovarse para morir, un callejón en el que el concepto de uso único les atrapa. "El problema no es el material. Lo decisivo para comportarse bien medioambientalmente es la condición de reutilizable ", explica Teresa Martínez, directora de Cicloplast, asociación propulsora del reciclaje formada por las productoras del plástico. Con este razonamiento, Anaip propone un nuevo producto, una bolsa de polietileno de 15 usos, pero que no es biodegradable.

La bolsa de la playa

El problema de esta alternativa que el ministerio considera sostenible es que puede acabar en los mismos sitios que ese 85% de las bolsas que no se reciclan. El vertedero es uno de ellos, pero también lo son los mares y los ríos, indica Julio Barea, responsable de residuos de Greenpeace. La nueva ley no contempla qué tratamiento se le dará a las bolsas biodegradables, aunque el desarrollo reglamentario probablemente lo tratará.

La que está asegurada es la confusión. "Las bolsas biodegradables requerirán ser recogidas aparte", indican desde Ecoembes, la patronal del reciclaje. Estas bolsas no deberán depositarse en el contenedor amarillo por sus componentes orgánicos. Así, entre 2013 y 2018 convivirán dos tipos de bolsas que deberán depositarse en contenedores diferentes, pues las de poliuretano van al amarillo.

Las cifras

15% es el porcentaje de bolsas de plástico que se reciclan en España, según Medio Ambiente.

350 empresas, que emplean a cerca de 11.000 trabajadores, se dedican a la fabricación de bolsas.

15 millones de euros al año pagan los productores de bolsas a Ecoembes para que se reciclen sus productos.

Mensajes en las bolsas sobre su efecto perjudicial en el planeta

La Ley de Residuos también incluye la obligación de introducir mensajes en las bolsas de plástico de un solo uso en los que se advierta de sus efectos nocivos para el medio ambiente a partir de 2015. "Una barbaridad que por ese razonamiento también debería incluirse en todos los coches", según Anaip; "algo que ya tendría que estar puesto", según Greenpeace. Más moderado, el Ministerio de Medio Ambiente defiende la necesidad de este tipo de iniciativas: "Es una forma de crear conciencia en la ciudadanía" sobre un elemento "muy nocivo" que no es degradable. La concienciación es un concepto que aparece continuamente en las conversaciones con quienes se dedican al reciclado. Ya que a partir de 2013 convivirán las bolsas de plástico y las biodegradables, que deben depositarse en contenedores distintos. Cicloplast aboga por una indicación junto al mensaje en la que se identifique que las de plástico van al contenedor amarillo y las biodegradables al de orgánico. Su directora confía en que en el desarrollo reglamentario de la ley se contemple esta opción.

La alternativa es ecológica por reutilizable, no por reciclable

Desde que la cadena de hipermercados Carrefour dejó de regalar las bolsas de plástico, otras más resistentes que habitan los maleteros de los coches se han impuesto en el transporte de la compra: su aguante permite múltiples usos. Eso las ha convertido, a los ojos de los consumidores, en una opción ecológica. Pero los productores de plástico no piensan igual. Según ellos, su reciclado es algo "casi imposible", pues es un multiproducto de tejido de polipropileno y otros materiales, cuyo destino es el vertedero. El Ministerio de Medio Ambiente, aunque prefiere el carrito de la compra, defiende su uso, ya que "con independencia de sus componentes, tiene una vida útil dilatada".

La industria también denuncia que compiten con estas bolsas en desventaja. Dicen que sus precios, al importarse de Asia, están por debajo del mercado, y que tampoco pagan el punto verde. Esto se debe a que la ley las considera un producto y no un envase, siempre y cuando tengan código de barras, pesen más de 50 gramos y no se entreguen en la caja, sino que sea el consumidor quien las coja.