El PIB aumentó entre una y dos décimas, influido por la débil demanda

Los indicadores marcan un crecimiento mínimo en el segundo trimestre

Los indicadores macroeconómicos que maneja el Gobierno reflejan un crecimiento del PIB entre el 0,1% y el 0,2% en el segundo trimestre del año, por debajo del 0,3% cosechado de enero a marzo.

La recuperación de la economía se mantiene pero a pasos tan lentos que apenas se nota sobre el PIB y el mercado laboral. Es la principal conclusión que se infiere del análisis de los principales indicadores macro que manejan los cuatro ministerios económicos (Industria, Fomento, Trabajo y Economía), pocos días antes de que el Banco de España haga pública la primera estimación oficial sobre la evolución de la economía del segundo trimestre.

De los 43 indicadores que utilizan los técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda el indicador sintético de actividad es uno de los más relevantes por su correlación con el PIB. Este indicador, que recoge datos de los principales sectores económicos (sobre todo los servicios), marca para el segundo trimestre un avance del 0,8%, un tercio menos que el 1,2% registrado en el trimestre anterior. Ello significa, haciendo paralelismo, que el PIB en tasa trimestral (sobre el trimestre anterior) crecería entre un 0,1% y un 0,2%. Se trata de una tasa mínima, por debajo incluso del 0,3% que creció el PIB en el primer trimestre.

Detrás de esta cifra se encuentra un comportamiento extraordinariamente dual de la actividad económica. Por un lado, la demanda nacional no solo no se recupera sino que retrocede en algunos conceptos como las disponibilidades de bienes de consumo y de equipo, la matriculación de vehículos de carga, el consumo de energía eléctrica, las ventas de las grandes empresas o la financiación al sector privado. Otros indicadores de demanda no caen más pero mantienen su debilidad como las ventas del comercio al por menor.

Por otro lado, se encuentra el sector exterior, que es el que insufla cierto optimismo sobre la coyuntura española. Este optimismo se centra en la reducción del déficit comercial como consecuencia del tirón exportador, beneficiado por el repunte de economías muy ligadas a la española como la alemana y la francesa. El turismo, la principal industria del país, también echa una mano con un incremento del 7% en el número de visitantes en el primer semestre, algo que incluso se podría superar si se confirman las buenas perspectivas que está ofreciendo ya la temporada de verano. La mezcla de atonía en la demanda interna y cierta recuperación en el sector exterior dejan en el aire el cumplimiento del objetivo de PIB del Gobierno, situado en el 1,3% para todo el año. Pasado el primer semestre, el crecimiento acumulado apenas llega al 0,5% con lo que debería acelerarse el ritmo de avance para llegar al 1,3% a final de año.

Mismo desempleo y menos déficit fiscal

Mientras los técnicos de Economía agrupan datos, los principales servicios de estudios del país hacen sus propios cálculos. Y estos no difieren en demasía respecto a los indicadores oficiales. El panel de expertos de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), que reúne a los 17 principales centros de estudios económicos, estima un promedio de crecimiento del 0,2% en el segundo trimestre. Para el conjunto del año, el crecimiento del PIB se encontraría en el 0,8% la mitad de las estimaciones de la vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado. Eso sí, hay diferencias, que se mueven entre un mínimo del 0,5% (La Caixa) y un máximo del 1,1% (Intermoney y Solchaga & Recio). En donde no hay diferencias es su previsión de comportamiento del mercado laboral. Todos ellos avisan que la tasa de paro no bajará del 20% de la población activa, dado lo exiguo del crecimiento económico.

La reducción del desempleo seguirá siendo el principal problema aunque se comienza a generar empleo neto de forma tímida a finales de año. Al margen de ello, todos los expertos insisten en la necesidad de seguir realizando reformas estructurales, tanto en el ámbito laboral como en el fiscal.

"La mejora de la productividad, el control de los costes y la apuesta por nuevos sectores productivos ligados a la I+D debe ser el leitmotiv", señalan fuentes del servicio de estudios del BBVA y de JP Morgan. De cara al corto plazo, el primer objetivo es cumplir con el recorte del déficit hasta el 6% del PIB, prometido a Bruselas. "Cualquier desviación sobre este objetivo volverá a disparar la prima de riesgo española" avisan desde Catalunya Caixa. Y para ello, el control del gasto regional es la clave.