Análisis

Seis claves sobre el nuevo rescate griego

El plan del Eurogrupo para rescatar Grecia es la apuesta más ambiciosa de la UE para resolver la crisis de deuda. Ataca distintos frentes del problema y esboza una solución estructural. Está por ver, eso sí, si los intereses políticos no tumban la iniciativa después de aprobada.

El pacto acordado por el Eurogrupo es una propuesta más ambiciosa aún que cuando en mayo de 2010 se puso en marcha el fondo de estabilidad financiera y el BCE accedió a comprar deuda. No se limita a atacar las necesidades de dinero de Grecia, sino también otras cuestiones -como la situación de la banca helena o los tipos de interés que le aplica la UE a Atenas-, que podrían provocar nuevas incertidumbres. Abre la vía a un mecanismo de resolución de crisis eficaz. El alcance y la intensidad de la crisis de deuda siguen siendo de gran magnitud, pero el plan esbozado hoy es mucho mejor de lo que cabía esperar. Es una solución con objetivos estructurales, no coyunturales. Eso sí, aún hay que aplicarlo y vencer obstáculos políticos.

¿En qué consiste es la propuesta?

Se trata de una combinación de iniciativas que soportan un nuevo paquete de ayuda en torno a los 55.000 millones de euros. Además de eso, se abre la puerta a tres vías para que el sector privado participe a marcha un canje de la deuda griega en circulación por bonos nuevos (que no se ha detallado probablemente para no que no parezca una imposición política), se habilita una línea de liquidez para realizar préstamos de emergencia que permitan capitalizar la banca griega en caso de necesidad y se suavizan las condiciones del préstamo de 110.000 millones cerrado el año pasado.

¿Ayudará a cerrar la crisis?

Tiene evidentes ventajas sobre iniciativas anteriores. Principalmente, tiene un alcance mucho más amplio y trata de sellar las numerosas vías de agua abiertas desde mayo de 2010. No se trata, como se temía, de otra patada a seguir que prolongue en el tiempo los problemas de Grecia. Además, el tono del acuerdo es más resolutivo y menos punitivo. El mercado se lo ha tomado muy bien, pero tiene que aplicarse con éxito y, principalmente, los políticos deberían mantener después de la cumbre la filosofía de los compromisos adquiridos. Precisamente lo que no han hecho hasta ahora y lo que más ha penalizado en los mercados. Grecia seguirá teniendo grandes problemas de deuda, y está por ver que aun con esta iniciativa pueda librarse de nuevos rumores de quiebra. Pero si el mercado da más credibilidad a esta iniciativa, el efecto contagio a otros países, como España, se mitigará. A estas alturas de la crisis no es una píldora mágica, pero el alza del Ibex (después de dos días de fuerte rebote) demuestra que es mejor de lo que se esperaba.

¿Qué obstáculos se han vencido para llegar al acuerdo?

Principalmente, la oposición del BCE a que Grecia entre en impago, como habían amenazado las agencias de rating cuando se propuso el plan francés. Eso impediría, según los estatutos del Banco, que las entidades financieras griegas tomasen dinero prestado del BCE, actualmente su única vía de captar liquidez más allá de los depósitos de clientes, dado que el mercado está cerrado. Además, el default forzaría la ejecución de los contratos de seguro de impago, y el banco temía que eso pueda dar lugar a una crisis sistémica. En el otro lado de la mesa, Alemania exigía una participación obligatoria de la banca en el rescate, y Francia ha renunciado al impuesto sobre la banca que preveía. Todos han cedido.

¿Qué es el impago selectivo?

Aunque sobre el papel un canje de deuda antigua por nueva sea voluntario, las agencias pueden considerarlo forzoso en función de las condiciones. Si se considera forzoso, como en todas estas operaciones las condiciones nuevas son más favorables para el deudor en términos de intereses, principal o vencimientos, es un impago selectivo. Eso advirtieron las agencias hace un mes y, junto con la falta de acuerdo en la UE, provocó el último episodio de la crisis. Probablemente Grecia sea declarada insolvente por las agencias de rating, pero su deuda, al estar avalada, tendrá una calificación superior.

¿Funcionará el canje de deuda?

Queda por ver cómo se articula, aunque con la luz verde de Trichet y las medidas adicionales puestas en marcha, puede no ser tan problemático. Según las informaciones aparecidas, el canje supondrá prorrogar vencimientos de la deuda griega a cambio de que esté avalada por el fondo europeo de estabilidad. Los bancos acreedores aceptan peores condiciones en sus préstamos, pero a cambio no tienen que lidiar con un impago de deuda griega que provocaría pérdidas directas pero, sobre todo, indirectas. Los bancos griegos, por su parte, podrán acudir al BCE con la deuda nueva y, en todo caso, se ha abierto la posibilidad de conceder préstamos de emergencia.

¿Cómo cambian las condiciones de préstamo actual?

Los créditos se extienden desde los 7 años actuales hasta al menos 15 años, y los tipos de interés bajan al 3,5% (desde el 4,5% actual), lo que supondrá un notable alivio para Grecia. Paralelamente, el canje de deuda y la posibilidad de recompras limitarán los costes que tiene para Grecia acudir a financiarse al mercado. Finalmente, se prevé un 'Plan Marshal' para recuperar el pulso de la economía griega.