Francesc Maristany, director general de Grup Met

"En la empresa española falta profesionalización: el creador no puede ser gestor"

Su compañía, enfocada a facilitar la logística de firmas de moda, facturó 10 millones de euros el año pasado y prevé un crecimiento del 30-40% al cierre de este curso.

Francesc Maristany, fundador de Grup Met
Francesc Maristany, fundador de Grup Met

Con solo 23 años, este barcelonés decidió crear su propia empresa de transportes, especializándose en el mundo de la moda. Ocho años después, Grup Met ofrece también servicios de producción, control de calidad y sourcing. Actualmente cuenta con oficinas en Chile y en Hong Kong, además de la central en El Masnou (Barcelona). Formado en International Management por la universidad de Ámsterdam y máster en derecho marítimo por la Facultad de Náutica de Barcelona, Maristany tiene como leitmotiv "la pasión por las cosas bien hechas". Un mensaje que mueve una plantilla de 23 empleados y que apuesta por el trabajo consensuado.

¿Cómo fueron los inicios?

Yo trabajaba en el puerto de Barcelona cuando decidí crear mi propia empresa de transportes y aduanas. Al mismo tiempo conocía bien el mundo de la moda a través de familiares y amigos, así que poco después opté por especializarme. Pensé que eso podría ir en mi contra, pero a la larga me ha ayudado muchísimo. A los tres o cuatro años ya estábamos con servicios complementarios de producción y outsourcing, y no creo que haya otra empresa en España que conozca tan bien el sector como nosotros.

¿Por qué la moda?

En el puerto me dí cuenta de que hay dos sectores a los que se da especial prioridad: ropa y automoción. Ni siquiera con la alimentación hay tanta urgencia. Y la moda siempre me ha gustado mucho, aparte de mis amistades. Además, contamos con una ventaja muy importante, que es tener el nombre de España detrás. Las firmas españolas están supliendo en el extranjero las bajas en la demanda interna. Eso sí, nosotros no diseñamos, nos centramos en la parte más técnica. "Zapatero a tus zapatos..."

¿Cuál fue el capital para la constitución?

El mínimo, los 3.006 euros para la formación de sociedades limitadas. Lo justo para una mesa y un teléfono. Al principio nadie te da crédito; tuve que esperar dos años para la primera rueda de financiación, con problemas de cobros y pagos por detrás. Cuesta mucho dar confianza como empresa pequeña. Con los bancos hay que insistir e insistir. Y en cuanto a las subvenciones públicas, no recibí ni un euro pese a solicitar mil programas. Empezamos a generar beneficios entre el segundo y el tercer año, y después de ocho años en el mercado ya tenemos sinergias consolidadas.

¿Cuál es el perfil de sus clientes?

Solemos trabajar con vendedores que tienen de 30 a 40 tiendas, lo adecuado para poder abordar los costes, desde firmas consolidadas como Desigual a otras emergentes como Nice Things. Además del transporte, nos ocupamos de buscarles fábricas. Principalmente en China, por los bajos precios, pero también en la India, Tailandia, Bangladesh... El 80% de la producción e importación viene de Asia, y de Sudamérica casi todo el 20% restante. El año pasado abrimos una oficina en Chile y queremos aprovechar para hacer sourcing y buscar fabricantes. En este caso, los precios son más altos, de alta gama.

¿Qué referentes inspiran su modelo de negocio?

En general, me gustan mucho ciertas filosofías de empresa americanas. Tienen muy clara la dirección que debe tomar el barco y cómo hay que remar. La empresa española, en cambio, es muy opaca. El trabajador no sabe lo que tiene que ganar, por qué lo gana, ni qué debe hacer para ganar más. También echo en falta cierta profesionalización. Hay muchas pymes en las que el propietario sigue trabajando como si fuera un gestor, pero en realidad debe mantenerse al margen de esas operaciones. El capital riesgo no se atreve a invertir por miedo a tener al dueño encima.

¿Y cómo encara el futuro?

Veo uno o dos años complicados, de crecimiento sostenible. Hay que tener dos dedos de frente, no pactar a cualquier precio. Se trata de controlar la incorporación de nuevas cuentas, llevar a cabo análisis financieros de las empresas salientes. A medio plazo, creo que podremos duplicar los resultados.

¿Qué recomienda a la gente con ganas de emprender?

Constancia y sacrificio, no perder la paciencia. A veces pasan tres años hasta que ves que el negocio marcha. Estas cosas se cuecen a fuego lento, sin prisa. Una empresa es como un niño, hay que cuidarlo las 24 horas del día.