Empresa de alta cosmética

Germaine de Capuccini, otra familia rota por los negocios

Una nieta de la fundadora toma las riendas

Germaine de Capuccini, otra familia rota por los negocios
Germaine de Capuccini, otra familia rota por los negocios

Este año, el día 16 de julio, la celebración del día del Carmen, en Germaine de Capuccini ha tenido un sabor amargo. Todos los años, la fundadora de la empresa de alta cosmética, Carmen Vidal, celebraba su onomástica con una fiesta para todos los empleados. Desde que falleció, en 2003, a los 88 años, su hijo y sucesor, Jesús Vidal, ha seguido manteniendo esta tradición desde que cogió el testigo, "debido a que participé en todos los procesos de la empresa, desde la parte comercial a la administrativa, éramos los dos los que lo hacíamos todo", recordaba hace un año en una entrevista a CincoDías.

Su misión, aseguraba, era vigilar que la filosofía de negocio de Carmen Vidal no se desviara "lo más mínimo y siguiera avanzando".

Un año más tarde, la realidad es bien distinta. En una junta general de accionistas, celebrada el pasado 30 de junio, la tercera generación ha tomado el mando de la compañía. María Ángeles Vidal Masanet ejerce ahora como "única consejera delegada de Germaine de Capuccini", dice la empresa en un comunicado.

Sin embargo, con fecha 14 de junio, tal y como aparece en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, publicado el 4 de julio, se celebró una junta general extraordinaria, presidida por María Rosario Vidal Vidal, hermana de Jesús Vidal, con el objeto de "censura y posible cese de la administración social". En el orden del día también figuraba el posible ejercicio de acciones de responsabilidad contra los administradores.

Según la nota difundida por Germaine de Capuccini, el próximo mes de agosto se celebrará una nueva junta general de accionistas, en la que se nombrarán o renovarán los cargos del consejo de administración de Germaine de Capuccini.

Este periódico ha intentado, en vano, recoger información directa sobre el nuevo nombramiento de María Ángeles Vidal Masanet como única consejera delegada de la compañía. La nieta de la fundadora de la empresa, cuyo símbolo es un bello cisne, ocupaba uno de los asientos del consejo de administración, pero todo parece indicar que tomará las riendas de la organización.

Tampoco ha sido aclarado en qué posición permanecerá a partir de ahora el gestor de la compañía, Jesús Vidal.

Lo cierto es que el bello cisne que había conquistado medio mundo -Germaine de Capuccini está presente en 80 países- se mueve en estos momentos en aguas turbulentas. Y ello, a pesar de que Vidal había optado por profesionalizar y modernizar la gestión de la empresa familiar.

Por ejemplo, el tema de la conciliación familiar y laboral era un asunto que preocupaba al presidente. "Las vacaciones, el descanso y que la gente pueda conciliar la vida personal con la laboral es decisivo para nosotros", contaba este ejecutivo, que no renunciaba a su mes de vacaciones. "Antes, venía a veces a la fábrica, pero ya no; he descubierto los placeres del ocio, como jugar al golf, al dominó o estar en la playa". La empresa cierra sus instalaciones centrales durante el mes de agosto. Este año abrirán para celebrar una delicada junta extraordinaria de accionistas.

Un potente laboratorio y 26 millones de facturación

La sede de Germaine de Capuccini se encuentra desde hace 40 años en Alcoy (Alicante). Basa su actividad en la investigación y desarrollo de productos cosméticos y de tratamientos específicos de aplicación, enfocados a la comercialización exclusiva en centros de estética y spas. En 2009, la compañía facturó 27 millones de euros. Comenzó su expansión internacional en 1983, y ahora está presente en más de 80 países, esto es, en 18.000 centros de estética de los cinco continentes.

Uno de sus pilares de éxito descansa en el laboratorio de I+D+i, compuesto por un equipo de técnicos superiores, que desarrollan exclusivas fórmulas. Desde que nace una idea hasta que se transforma en crema pueden pasar hasta tres años. Entre sus logros está el haber sido la primera empresa del sector cosmético en España en apostar por un sistema de gestión 4G1, por el cual se integran las normativas de control de calidad, de gestión medioambiental, seguridad laboral y conciliación.