Crisis de la zona euro

La zona euro prepara un plan de choque para zanjar la crisis de Grecia

La zona euro continúa los trabajos contra reloj para cerrar un plan sobre Grecia que zanje de manera definitiva sus problemas presupuestarios. La canciller alemana, Angela Merkel, supedita la convocatoria de una cumbre europea extraordinaria a la finalización de ese nuevo programa.

Fuentes comunitarias insisten en que continúan los preparativos para celebrar esa cumbre, prevista inicialmente para hoy. Pero Merkel advirtió ayer desde Nigeria, donde se encuentra en visita oficial, que "la condición para reunirnos es que seamos capaces de decidir sobre un nuevo plan completo para Grecia".

Berlín y el resto de la zona euro se ha rendido a la evidencia de que ya no basta con regatear sobre una nueva batería de préstamos a Atenas, sino que Grecia necesita un plan de choque que intente zanjar de manera definitiva sus problemas presupuestarios. El Gobierno griego asegura que los socios del euro han dado garantías de que el segundo rescate estará disponible el 15 de septiembre como muy tarde.

El nuevo programa debe cubrir las necesidades de financiación externa de Grecia hasta 2014 (que pueden superar los 100.000 millones de euros). Pero intentaría también reconducir la evolución de su deuda para evitar que avance hacia el 170% del PIB griego como apuntan las proyecciones.

Para lograrlo se barajan varias opciones, entre las que figura la recompraba de bonos griegos con fondos de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera o la prolongación de la madurez de los bonos actuales, aunque suponga una degradación del rating griego por parte de las agencias de calificación. El Banco Central Europeo sigue rechazando de manera tajante esta última posibilidad.

Pero los técnicos también elaboran, por si acaso, un plan de contingencia por si se produjera esa rebaja del rating hasta niveles de default o suspensión de pagos (Grecia se encuentra a un solo paso de ese escalón). La principal medida sería garantizar la liquidez de la banca griega, para evitar que una calificación meramente técnica como la de las agencia se tradujera en una verdadera suspensión de pagos.

La vicepresidenta del Gobierno español, Elena Salgado, se mostró partidaria de "estudiar todas las alternativas" con tal de frenar el riesgo de contagio de la crisis de la deuda soberana.

Ninguna opción está exenta de polémica en e l seno de la zona euro. Y Alemania y Holanda no aceptan la convocatoria de la cumbre mientras no se reduzca el abanico de posibilidades hasta un punto que permita alcanzar un acuerdo. Pero existe consenso sobre la necesidad de un plan mucho más ambicioso que el primero.

El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, celebró ayer el nuevo planteamiento. "Me parece positivo que en los últimos días nuestros socios europeos discutan y presionen cada vez más para lograr una solución global", señaló Papandreu.

Presión

La reciente inestabilidad de los mercados financieros y el riesgo de una escalada de la crisis griega hacia Italia y España han provocado el cambio de estrategia. El Fondo Monetario Internacional (FMI), partícipe en la primera operación de rescate de Grecia, también ha exigido a la zona euro una respuesta definitiva.

"Lo esencial ahora para Europa es despejar la incertidumbre creada por lo que los mercados perciben como una respuesta imprecisa", pidió ayer en Dublín, el responsable del FMI para el plan de rescate de Irlanda.

La misma fuente reconoció que el castigo de las agencias de rating a países como Irlanda no se debe a su coyuntura económica sino a "a los eventos que ocurren alrededor", en una clara alusión a la incapacidad de la zona euro para resolver la crisis griega.

Irlanda

La troika (Comisión Europea, BCE y FMI) terminó ayer su revisión trimestral del plan de rescate de Irlanda. Los organismos internacionales consideran que Dublín ha cumplido los objetivos de déficit durante el primer semestre y que la isla terminará el año con un moderado crecimiento del PIB. El aprobado del plan permitirá a Irlanda recibir otros 4.000 millones de euros en préstamos para el próximo trimestre (2.500 de la UE y el resto del FMI).

Atenas planea privatizar la recaudación fiscal

En momentos de crisis cualquier propuesta es digna de ser estudiada. Al menos es a lo que está dispuesto el Gobierno griego. El primer ministro, Yorgos Papandreu, estudia externalizar la recaudación fiscal de los mayores deudores del país por temor a que la corrupción en la Administración esté frenando el cobro de impuestos. En declaraciones al Financial Times Deutschland, Papandreu explica que en su afán por sanear las cuentas públicas el fisco heleno va a concentrarse en el grupo de principales morosos, "unas 14.000 personas" que adeudan al Estado alrededor de 36.000 millones.

"Probablemente externalicemos esta tarea a empresas privadas porque tenemos la impresión de que el aparato recaudador no puede hacer eso de forma competente como las agencias tributarias de otros países", agrega Papandreu.