La rentabilidad del bono español amenaza la consolidación fiscal

El mayor coste de financiación en 14 años

La rentabilidad del bono español a diez años se sitúa en máximos desde 1997, antes de la entrada en el euro, y supone una amenaza para los planes de consolidación fiscal.

Los alarmantes titulares del grueso de los medios de comunicación apuntan a un indicador crucial: la prima de riesgo, situada en máximos desde la entrada en el euro, y, más grave todavía, escalando un punto completo en apenas dos jornadas. Pero la prima o diferencial de riesgo no supone un coste en sí mismo, sino un medidor del sobreprecio que tiene que pagar España por financiarse frente al que afronta Alemania, sempiterna referencia de seguridad para los mercados. Por supuesto, su incidencia es fundamental, dado que, igual que los llamados CDS (credit default swaps), mide el riesgo asociado a un país.

Pero, lo que afecta a los presupuestos, lo que eleva el gasto real y mina las expectativas de reducción del déficit público, son los tipos de interés que se pagan. El indicador más habitual, el del bono a diez años (el que se utiliza para calcular la prima de riesgo) ha sufrido un aumento vertiginoso desde finales del pasado verano, cuando la epidemia de los mercados de deuda aún no había contagiado a Irlanda. En menos de un año, la rentabilidad del bono español ha aumentado en dos puntos porcentuales completos: 200 puntos básicos. En términos relativos, el sobreprecio frente a la citada fecha alcanza ya el 50%.

En términos históricos, hay que remontarse a julio de 1997 ?14 años atrás, ya iniciada la última fase expansiva de la economía española, aunque todavía antes de la adopción del euro? para observar una rentabilidad del 6,2% como la que se ha verificado esta mañana. Es ahí donde España se juega los cuartos y donde se pone aprueba sus posibilidades de consolidación fiscal. Solo cabe esperar que la corrección de última hora de la mañana de hoy se consolide y los mercados alejen al país de su diana.