COLUMNA

Soñando a toda velocidad

Los fabricantes de coches vuelven a permitirse soñar con quimeras. Carlos Ghosn, presidente de Nissan, predecía la semana pasada que la empresa venderá en todo el mundo un 82% más de vehículos en 2016 que el año pasado. El jefe de Ford, Alan Mulally, se marcaba previamente como objetivo una subida del 50%, mientras que Ferdinand Piech, de Volkswagen, apuntaba un crecimiento algo menor. Si el resto del sector es igual de optimista, en unos cinco años los fabricantes producirán entre todos casi 20 millones de coches más de los previstos por los mercados.

En unos planes desvelados el mes pasado, Ford y su rival japonés vinculaban sus cifras a unas ventas mundiales de unos 95 millones de coches en 2016. Lo que es ya alrededor de un tercio más de los 72 millones del año pasado, en el que se batió un nuevo récord.

Pero tanto Ford como Nissan dan a entender que pueden crecer más deprisa que el mercado, al igual que Volkswagen, que probablemente espera superar su objetivo de 10 millones de ventas un par de años antes de 2018, el año objetivo oficial. Aparte de creer que el apagado mercado estadounidense se recuperará, Ford y Nissan ponen sus miras en los emergentes -especialmente China-. El segundo quiere aumentar su cuota de mercado china en casi dos tercios, hasta llegar al 10% en los próximos cinco años. Y Ford también tiene grandes expectativas.

El problema es que sucede lo mismo con casi todos los demás fabricantes. General Motors, Volkswagen y Hyundai no querrán renunciar a su liderazgo como fabricantes de coches extranjeros en China. Y gracias a la reestructuración de la crisis, muchos tienen ahora unos balances generales más saneados y mucho dinero que poner a trabajar.

Supongan que otros fabricantes de coches estén tramando unas predicciones similares a las de los tres que han hecho públicas sus esperanzas. Eso equivaldría a producir en cadena 114 millones de vehículos al año en un lustro, una quinta parte más de las predicciones existentes para el mercado total en 2016. Es probable que un par de fabricantes superen al resto, pero solo a expensas de los demás. La decepción aguarda a algunos; y a sus inversores.

Por Antony Currie