TRIBUNA

La manía de controlar: los nuevos abogados

Si algo no está roto, no lo arregles", dice el refrán inglés. Con las profesiones de abogado y procurador puede que nos esté pasando algo así. El Gobierno socialista metió la modificación del sistema en una ley y fijó una vacatio muy larga para que los niños no protestaran, pero todo llega en esta vida y le ha tocado a Francisco Caamaño regular el acceso.

Como siempre en este país, a los redactores del RD 775/2011 les ha dado una inflamación regulatoria. Y en este punto, el informe de la Comisión Nacional de Competencia tiene razón. Si las instituciones que impartirán el máster están "homologadas" (son universidades y colegios profesionales), el máster no debería regularse en su contenido o en su profesorado o en su organización. Bastaría con indicar el número mínimo de horas (60 créditos ECTS más 30 de prácticas). Al ministro se le ha olvidado que para crear una universidad ¡hace falta una ley!

El Gobierno no debería meterse a regular el contenido de las enseñanzas de la universidad. Y dejen que la competencia funcione. Den libertad a las universidades y a los colegios para cargar el precio que quieran por esos cursos y, si sirven para algo -que lo dudo-, los mejores podrán cargar precios más altos y prestar mejores servicios. Lo propio respecto de las prácticas. Y dejen a los chicos elegir el máster que deseen. Si alguien hace un máster en Stanford (un LLM) o en Pekín, debería servirle para el acceso a la profesión. El RD debería, simplemente, exigir la presentación de un título de máster en materias jurídicas expedido por una universidad de un país civilizado para permitir el acceso a las prácticas y al examen. Sobre todo porque una universidad mediocre -como son, al menos, el 80% de las españolas- solo dará máster mediocres y unos colegios de abogados con una experiencia muy limitada en formación no merecen que les entreguemos en exclusiva a nuestros estudiantes de Derecho. Y fraude habrá siempre.

En cuanto al examen, ¿por qué no se ordenan los aptos por número de aciertos en el test? Solo le van a decir a los estudiantes si son "aptos" o "no aptos". ¡Hombre!, si yo he sido el primero de la promoción, me gustaría saberlo para ponerlo en currículum y así hacer que me contraten en el mejor despacho. ¡El miedo a la competencia y a la meritocracia tan típico de la izquierda y la derecha de este país! En realidad, y al igual que sucede con la selectividad, el examen debería servir simplemente para ordenar, no para seleccionar.

Se van a hacer pruebas piloto. Está bien. Hay que evitar a toda costa lo que ocurre en Italia. Me cuentan que hay centenares, si no miles de italianos matriculados en la Católica de Murcia para obtener el título español, homologarlo y evitarse el kafkiano sistema italiano de acceso a la abogacía (tardan más de un año solo en decirte si has aprobado o no, con lo que te tienes que examinar, al año siguiente, ad cautelam). Recuerden: Italia odia a sus jóvenes y en España vamos camino de ello. Los tenemos en casa o en el paro hasta los 30.

En lo del test, hay que copiar lo que se hace en el examen MIR y, si se hace bien, podría servir como primer ejercicio de cualquier oposición a los cuerpos jurídicos superiores, con lo que nos aproximaríamos al modelo alemán (Staatsexam); deberían publicarse en la red los exámenes y los casos para dar seguridad jurídica a los que se examinan; fijarse con antelación el número de respuestas correctas necesarias para obtener el "apto" y permitir la autocorrección del examen en internet. Y yo recomendaré a mi universidad que oriente el máster a la preparación de ese examen.

El informe de la CNC tiene toda la razón respecto a los procuradores. Hay pasarelas entre jueces y fiscales, entre jueces y secretarios judiciales ¿y no las hay entre abogados y procuradores? De locos. Si hemos acabado con los monopolios de los agentes de cambio y Bolsa y con los de los API, ¿por qué no se puede acabar con el de los procuradores?

El problema de la regulación es que es, toda ella, innecesaria. Y los políticos no deberían mentir acerca de que nos acercará a Europa, porque no es verdad. Los abogados españoles no están peor preparados que los de cualquier otro país europeo. Al menos, no nos han mostrado pruebas de que así sea.

Jesús Alfaro Águila-Real. Socio de CMS Albiñana & Suárez de Lezo