Viajes

Leyendas a los pies del Vesubio

La fusión entre lo antiguo y lo moderno y el gusto por la superstición impregnan el carácter cultural de Nápoles.

Flanqueada por cuatro castillos y a los pies del Vesubio, Nápoles se erige como una ciudad en la que la mezcla de lo moderno con lo antiguo marca el carácter de sus manifestaciones culturales. Prueba de ello es que muchas de las iglesias y museos que existen en la actualidad se encuentran edificados sobre antiguos palacios. Un buen ejemplo de esta tendencia es el Madre (Museo de Arte Contemporáneo Doña Regina) donde los amantes de las corrientes vanguardistas podrán escapar al barroquismo que impregna la ciudad.

Desde su fundación, la capital de la región de Campania apenas se ha expandido. Todo el crecimiento de Nápoles se ha producido a lo alto. Debajo de lo que es hoy la ciudad se esconde una gran joya arqueológica. Cada nueva civilización se ha ido construyendo sobre los restos de la anterior, un hecho que está generando numerosos retrasos en la construcción del metro.

El gusto por las leyendas y la superstición son otras de las señas de identidad de la cultura napolitana, algo que contrasta con el fuerte fervor religioso del país. Los cuentos populares han servido para calmar los grandes miedos de una sociedad castigada por el volcán, la peste y las guerras franco-españolas.

La que gira en torno a la escultura del Cristo Velado, ubicado en el museo Cappella de Sansevero, es una de las mayores leyendas. Según las voces del pueblo, el velo que cubre su cara no fue esculpido, sino que quedó petrificado sobre el rostro. Este mito alimenta los rumores que apuntaban a que Raimondo di Sangro, séptimo príncipe de Sanservo, era alquimista. Además, entre sus objetos secretos se han encontrado reconstrucciones del cuerpo humano a las que se las ha denominado máquinas anatómicas, reflejo de su personalidad excéntrica.

Una de las figuras más veneradas por los napolitanos es san Genaro, patrón de la ciudad, famoso por el milagro que cada año se repite con la licuación de su sangre. Solo en una ocasión no se produjo el fenómeno y coincidió con el bombardeo sufrido en la Segunda Guerra Mundial. Pero el santo no solo es famoso por el misterio que envuelve a su sangre. La adoración que las grandes fortunas le han profesado a lo largo de los años le han permitido acumular el tesoro más importante del mundo, superando al de la reina de Inglaterra.

El enigma del tesoro, que permanece intacto, se vio incrementado tras la finalización del conflicto bélico que puso fin al fascismo en Europa. Para evitar que sufrieran desperfectos, las joyas fueron trasladadas al Vaticano. Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Nápoles exigió su devolución. Las instancias eclesiásticas hicieron caso omiso a la petición. Sin embargo, el tesoro acabó siendo devuelto gracias, según dice la leyenda, a la intervención de un camorrista que se presentó en la Santa Sede. Su actuación permitió a los napolitanos volver a disfrutar de las joyas del santo.

Pero para saborear la ciudad dividida en dos por la calle Benedicto Croce, más conocida como Spaca Napoli, lo mejor es recorrer sus intrincadas calles. En San Gregorio Armen se pueden comprar los artículos más característicos de Nápoles, como el polichinela, la figura típica del pesebre, o hacerse con uno de los belenes artesanales que durante años fueron la principal fuente de riqueza de esta ciudad al sur de Italia. En el siglo XXI el sector servicios ha pasado a ser el principal motor económico.

Los más alternativos encontrarán en el casco antiguo su rincón especial. Allí podrán disfrutar de un café en el Cafè Litterario de la plaza Bellini. Si, por el contrario, son las últimas tendencias lo que más le apasionan, debe visitar Chiaia. En este barrio se encuentran las tiendas más lujosas y numerosos locales en los que poder disfrutar de cócteles muy innovadores.

Guía para el viajero

Cómo ir

El pasado mes de marzo la compañía Easyjet inauguró la ruta Madrid-Nápoles. En dos horas y media, y por los 28 euros que cuesta el billete, todo aquel que lo desee podrá escaparse al sur de Italia. Desde el aeropuerto hay autobuses para trasladarse al centro de la ciudad.

Dónde comer

Cuando se visita Nápoles, uno de los platos que no puede pasarse por alto es la pizza margarita, elaborada a base de tomate, orégano y mozzarela de búfala. La pizzería El Presidente, nombre que tomó tras la visita al local de Bill Clinton, es uno de los lugares más emblemáticos. Por solo 15 euros podrá degustar un antipasto, pizza margarita o marinara, postre y bebida. Otra posibilidad es entregarse a la pasta por completo. Para ello, el restaurante Zi Teresa, a los pies del Castillo del Huevo, resulta una elección interesante.

Dónde dormir

Desayunar mientras contemplas las vistas de Nápoles desde la terraza del hotel San Francesco al Monte es una buena forma de empezar el día. Como no podía de ser de otra manera, este hotel está construido sobre un monasterio del siglo XVI y tiene 45 habitaciones. Pero, si lo que busca es una opción más económica, una de las alternativas podría ser el hotel Cavour.