Lagarde sitúa a Grecia y la deuda soberana entre las prioridades de su mandato
La nueva directora del FMI fijó ayer entre sus prioridades la solución de las crisis de deuda soberanas, como la de Grecia, y la reforma del sistema de cuotas del organismo. Christine Lagarde destacó también la fase de recuperación paulatina en que se encuentra la economía mundial.
Ante una gran expectación mediática, dado que era la primera vez que comparecía ante la prensa en su nuevo cargo, la flamante directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, anunció ayer que el consejo de la institución se reunirá mañana para estudiar el nuevo tramo de ayuda a Grecia. Se trata de discutir el desembolso de la aportación de 3.300 millones de euros del FMI al siguiente tramo del rescate a Atenas. Lagarde se refirió a la crisis griega como una de las prioridades de su mandato e instó a la clase política a "inspirarse en las valientes decisiones" que se han tomado en Irlanda y Portugal. "A veces hay que dejar de lado intereses individuales, por el bien del país", añadió.
La francesa advirtió de que los riesgos asociados a la deuda soberana representan una de las principales amenazas inmediatas para la recuperación económica mundial y, a pesar de que se concentran en la eurozona, afectan a todas las economías desarrolladas. "Entre los asuntos urgentes a tratar está la cuestión de la deuda soberana. Hay tendencia en concentrarse en la zona euro por la existencia de distintos factores que la hacen más sensible y complican la resolución. Sin embargo, afecta a todas las economías avanzadas, desde Japón a EE UU", dijo.
El peso de los emergentes
Por otra parte, Lagarde destacó que la reactivación de la economía mundial está en curso y que "el paisaje actual es mejor y con mejores perspectivas" que el de hace un año. Así, destacó que las previsiones muestran claramente un rebote, una mejoría para este año y el que viene, afrontando, eso sí, "una recuperación muy irregular y desequilibrada", donde las economías avanzadas irán a la zaga de los países emergentes. A este respecto, Lagarde apuntó que las economías emergentes se enfrentan al riesgo derivado del sobrecalentamiento y de la inflación ante la "masiva llegada de capitales". La flamante directora tuvo palabras también para otras reformas que el FMI tiene pendientes. Entre ellas, admitió la necesidad de que el reparto de poder en el seno del FMI refleje los cambios experimentados en la economía mundial y apoyó una reforma en las cuotas de la institución para reflejar mejor la nueva situación.
"La gobernanza y las cuotas deben ajustarse a la nueva realidad, pero también nuestras políticas de empleo y formativas", subrayó Lagarde, quien aseguró que la institución debe reafirmar "su legitimidad" reflejando apropiadamente esta diversidad, no solo en cuestiones de género, sino geográficas o culturales.
"Intentaré ser una buena directora de orquesta"
La exministra de Finanzas francesa se esforzó en todo momento en destacar que el modo de operar del FMI no es presidencialista. Recalcó que asume las riendas del Fondo con una mente abierta y capacidad de gestión, deseando convertirse en "una buena directora de orquesta". A diferencia de sus predecesores, no es economista sino abogada. "No voy a hablar de mis habilidades o falta de ellas. Me fiaré del consejo de los que conocen bien su área", continuó la exministra, que trabajó durante dos décadas en el bufete Baker & McKenzie, del que llegó a ser su presidenta.Lagarde no se pronunció sobre la situación legal de su antecesor, Dominique Strauss-Kahn, acusado de violación. "Ha habido un contacto telefónico profesional y dedicado solo a la sucesión", dijo, poco antes en al canal France 24.