FMI: América Latina tiene que reaccionar para enfriar la economía

El Fondo Monetario Internacional detecta señales de sobrecalentamiento de la economía latinoamericana y avisa a los Gobiernos de la necesidad de reaccionar. La opinión es de Nicolás Eyzaguirre, director del hemisferio occidental del organismo.

Para Nicolás Eyzaguirre, director del hemisferio occidental del organismo, hay "situaciones posibles de sobrecalentamiento de las economías" de la región. Eyzaguirre, quien intervino en el X Encuentro Santander América Latina, ha explicado que esta situación es consecuencia, sobre todo, de tres aspectos: el fuerte crecimiento del crédito bancario, el alza de la demanda interna en un ritmo por encima del Producto Interno Bruto (PIB) potencial y, en las cuentas externas, el deterioro reciente de las cuentas corrientes.

Eyzaguirre llamó la atención sobre el tema del PIB potencial. La demanda chilena, por ejemplo, está creciendo alrededor de un 16%. Sin embargo, el potencial de expansión de la economía de Chile está próximo de un 4%. En situación aun más grave, la demanda de Ecuador avanza un 14% con un PIB potencial de cerca de un 2%. Según datos presentados por el directivo, el promedio del PIB potencial de América Latina ronda el 3,5%. Mientras tanto, el índice de Asia (sin Japón) alcanza una cifra alrededor de un 6%.

"Por eso, el desafío es normalizar las políticas macroeconómicas particularmente en la área fiscal. Continúa siendo importante poner agua fría en la economía", aseguró, a la vez que destacó las iniciativas para intentar enfriar la demanda interna, como algunos bancos centrales que iniciaron un aumento de los tipos de interés y la acción del gobierno brasileño de Dilma Rousseff que ha recortado el presupuesto de 2011 en un 23.000 millones de euros (50.000 millones de reales).

Además de los retos macroeconómicos, Eyzaguirre sugiere a los gobiernos que presten más atención a los aspectos socioeconómicos y cita como ejemplo la fuerte desigualdad en los países de la región. Naciones como Colombia y Brasil tienen uno de los peores índices de Gini (que mide la desigualdad de una sociedad) del mundo.