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Columna
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Respaldar las pruebas de estrés

Puede que las persistentes críticas a las pruebas de estrés a los bancos europeos bajen el tono. Hasta 15 de los bancos continentales -uno de cada seis de los sometidos a examen- podrían suspender. Eso incrementaría su credibilidad, pero plantea otro problema: tapar el agujero de capital resultante.

La Autoridad Bancaria Europea (ABE), que comprueba este año la salud bancaria- se ha esforzado por endurecer el mínimo exigido tras el fracaso del año anterior -solo siete bancos pequeños no fueron capaces de pasar la prueba-. La ABE ha reforzado su definición de capital. También ha obligado a algunos bancos a aumentar sus suposiciones sobre la posibilidad de un incumplimiento griego y de otros países periféricos.

Estas últimas decisiones de la ABE explican por qué se espera que bancos de Grecia, Portugal y España estén entre aquellos que fallen. Después de todo, estos prestamistas tienden a tener mayor exposición a los problemas de sus Ejecutivos. Unos pocos serán capaces de atraer capital privado, pero otros tendrán que recurrir a la ayuda de sus Gobiernos.

Prevenir un círculo vicioso requiere un respaldo de capital. Algunos de los países rescatados lo tienen. España dispone del FROB. Pero su principal fuente de fondos es la venta de bonos a los inversores. Así que si sus bancos necesitan una importante ayuda, el Gobierno tendrá que intervenir directamente.

El otro país que podría necesitar una intervención es Alemania. Puede permitirse recapitalizar los bancos, pero las políticas regionales y la reticencia de Angela Merkel a admitir que sus bancos habían prestado irracionalmente, arruinaron los intentos anteriores de resolver el problema. Los resultados, a mediados de julio, pueden significar que ya no tiene otra opción.

Por Peter T. Larsen.

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