Estudio de BME

La Bolsa... ¿solo para grandes inversores?

Aunque pueda parecer lo contrario, la Bolsa no es exclusiva de las grandes fortunas. Según datos del informe del Servicio de Estudios de BME publicado hoy sobre la estructura de la propiedad de las acciones en España, las familias españolas han aumentado su participación en el mercado bursátil español y al finalizar 2010 eran propietarias del 22,2% de las compañías españolas cotizadas.

La Bolsa no es solo para unos pocos. Según datos del informe del Servicio de Estudios de BME publicado hoy sobre la estructura de la propiedad de las acciones en España, las familias españolas han incrementado su participación en el mercado bursátil español y al finalizar 2010 eran propietarias del 22,2% de las compañías españolas cotizadas.

Y es que tras la corrección experimentada por la participación de los hogares en Bolsa durante el año 2007, los tres últimos años han sido de recuperación de la presencia del ahorro de las familias en las cotizadas españolas, cuyo reflejo se ha producido con especial intensidad en 2010.

De acuerdo con el estudio, los inversores extranjeros se consolidan como los principales propietarios de las acciones de las compañías españolas cotizadas con un 39,2% de su valor total, la segunda cifra más alta desde 1992 y a menos de un punto porcentual del porcentaje alcanzado en 2009. Desde que se recopila esta serie (1992), la participación de los inversores extranjeros siempre se ha mantenido por encima del 30%.

En cuanto a las empresas no financieras, su posición relativa como propietarias de acciones de empresas cotizadas en la Bolsa española se ha mantenido estable en 2010, con un 26,1% de su valor.

El sector financiero, que agrupa a bancos, cajas, fondos de inversión, pensiones, aseguradoras, sociedades de inversión e intermediarios financieros no bancarios, continúa reduciendo su cartera de propiedad. El valor de su participación en el conjunto de las empresas españolas representaba a finales de 2010 cerca del 12%, 5,5 puntos menos que al cierre del año 2007 y 11 puntos menos que su nivel máximo alcanzado en el año 1997.

Según señala BME, la pérdida de participación relativa a lo largo del trienio 2008-2010 es especialmente acusada en los bancos y cajas de ahorros que desde un porcentaje del 9,4% al cierre de 2007, han reducido su presencia a la mitad entre 2008 y 2010, reflejando fuertes desinversiones netas para hacer frente al complejo entorno financiero.