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Funchal le pone música y fuego al comienzo del verano

El Festival do Atlantico reúne lo mejor de la pirotecnia internacional

Funchal le pone música y fuego al comienzo del verano
Funchal le pone música y fuego al comienzo del verano

El culto al sol, el fuego y la alegría se disfraza en diversas manifestaciones artísticas en los compases previos al verano. En la pequeña isla portuguesa de Madeira, la música se une a la pirotecnia para dar fe de su liderazgo mundial en la celebración de este tipo de espectáculos.

La joya del Atlántico ostenta el récord Guiness de espectáculos de pirotecnia de fin de año, logro que consiguió en 2006 y que ninguna otra ciudad ha conseguido todavía arrebatarle. La maestría de los isleños en los fuegos de artificio les ha permitido además diseñar un certamen que en apenas diez años de existencia se ha convertido en emblema de los espectáculos piromusicales. Todos los sábados de junio durante veinte minutos la bahía de Funchal se convierte en un espacio para dejarse llevar por la belleza de los cuadros artísticos que cuatro empresas -tres extranjeras y una local- despliegan sobre el cielo.

El espectáculo piromusical no es la única actividad que las autoridades de la isla han diseñado para el principal evento de animación que tiene lugar en Madeira durante el mes de junio, el Festival do Atlántico. Convertido en un ejemplo encomiable de cómo incentivar la desestacionalización de la actividad turística, es acompañado por un certamen internacional de música clásica y la Semana de las Artes. Según las autoridades locales, la ocupación turística en junio ha pasado del 56% a una cifra prevista del 73% desde el comienzo del festival en 2002 hasta el presente año.

El evento coincide con festivales musicales y la Semana de las Artes

"Un destino turístico es un lugar donde deben acontecer cosas", explica una de las responsables de organización, Maria del Carmo Fontes. Con el paso de los años, el certamen ha conseguido situarse entre los primeros del mundo en la curiosa especialidad de los espectáculos piromusicales. En el concurso se valoran elementos tan diversos como la amplitud de los lanzamientos, el acompasamiento del ritmo de los lanzamientos a la música, variedad de colores y material no quemado tras la representación. La historia de la vida, el embrujo de la noche o la belleza de las flores son algunos de los argumentos de las representaciones, en las que se dibujan incendios estelares, cometas, animales marinos, y lluvias de plata para asombrar a los espectadores.

Todo ello sirve para convertir a Madeira en capital portuguesa de la música durante unos días, un título que la isla merece a colación de la afición de sus habitantes por este género artístico. Según la cantante local Vania Fernandes, "Madeira tiene una tradición muy grande, mayor que en Portugal continental. Los hoteles desde los años sesenta siempre han tenido orquestas tocando en vivo. Por eso, los madeirenses crecemos aprendiendo estilos de música muy diferentes, porque los clientes te piden sus canciones y las tienes que aprender", afirma. Además del Festival do Atlantico, el panorama musical de la isla se completa con el Festival do Raíces y el Festival de Jazz.

"La música es un derecho de todos, no solo es un privilegio de la gente más pudiente. Todo el mundo debería tener la oportunidad de escuchar música en vivo", indica esta madeirense ilustre que ha hecho de canto en lengua portuguesa su caballo de batalla.

Tesoro clásico sobre ruedas

Madeira alberga en junio la oportunidad de observar una de las colecciones más variopintas de vehículos clásicos y deportivos del mundo. La ciudad más grande del archipiélago, Funchal, acoge estos días un rally de vehículos clásicos en el que toman parte unos cuarenta vehículos, una pequeña representación del tesoro de la automoción que los madeirenses guardan en sus casas.

El premio en este tipo de pruebas, explica el observador de la Federación Internacional de Vehículos Antiguos (FIVA) Francisco Espelt, se otorga de acuerdo a la regularidad. Los pilotos deben mantener constante la velocidad del vehículo durante las tres etapas, que discurren tanto en Funchal como en las carreteras del interior.