Capital Europea de la Cultura

Una designación de impacto cultural e inversor

El martes se anuncia la Capital Europea de la Cultura en 2016, a la que aspiran seis ciudades españolas

Sin grandes eventos a la vista en la próxima década, tras los fastos de las anteriores, la elección de la Capitalidad Europea de la Cultura para 2016 se convirtió en foco de atención para buen número de localidades españolas y, a la postre, para seis finalistas que conocerán el veredicto el próximo martes. Burgos, Córdoba, Donostia, Las Palmas, Segovia y Zaragoza se disputan un nombramiento que supondrá millones de euros de inversión y millones de visitantes.

La última ocasión en la que una ciudad española tuvo este honor fue en 2002 para Salamanca -las dos anteriores, Madrid en 1992 y Santiago en 2000-. Según los balances del consorcio organizador de la ciudad castellana, por allí pasaron dos millones de visitantes que dejaron 240 millones de euros, además de quedar para la ciudad equipamientos culturales por valor de más de 100 millones.

Un pastel más que interesante en la actual coyuntura, en particular cuando es seguro que la organización recaerá en una ciudad española una vez que se impuso un modelo rotatorio: en 2016 corresponde la elección a una ciudad española y a otra polaca, que será Wroclaw. No volverá a tocar hasta al menos 2030. Por ello, se presentaron otro puñado de localidades, aunque quedaron descartadas de la lucha final Alcalá de Henares, Cáceres, Cuenca, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Pamplona, Santander y Tarragona.

Cuatro miembros del jurado de trece expertos que decidirán el martes en Madrid, tras escuchar una última presentación de las candidaturas el lunes, se pasearon el mes pasado por las seis finalistas repartiendo los habituales comentarios favorables en dosis exquisitamente equilibradas. El jurado está presidido por el austriaco Manfred Gaulhofer y cuenta con seis miembros españoles -entre ellos, por ejemplo, el presidente del Comité Organizador de la Expo de Sevilla, Emilio Cassinello-, y siete europeos.

No hay favorita; baste decir que en su momento se publicó que el Ministerio de Cultura respaldaba a Cáceres, que ni siquiera pasó el corte. Córdoba y Las Palmas parecen las de mejores expectativas, pero todas tienen muchos méritos y algunos puntos en contra.

Zaragoza viene de organizar un gran evento como la Expo de hace tres años, con cierto cansancio de la ciudadanía. San Sebastián no parece bien colocada tras la elección de un alcalde de Bildu, Juan Karlos Izagirre, que hará su exposición final en euskera; Las Palmas está tal vez demasiado lejos como para aprovechar el impacto de la nominación; Burgos y Segovia son demasiado cercanas a la anterior sede, Salamanca; y Córdoba también cambió de alcalde y no atraviesa un buen momento económico. Aunque para todas las complicaciones pueden quedar atrás si llega la hora de organizar la cita.

Las candidatas

Burgos Solo el 2% de los burgaleses creía que su ciudad llegaría a finalista, pero finalmente salió adelante haciendo hincapié en el eslogan "R-Evolución", emparentando la candidatura con los yacimientos de Atapuerca, de gran proyección internacional.

Las Palmas de gran canaria La idea de la tricontinentalidad de las Canarias y la distribución de elementos de la capitalidad por otras islas del archipiélago son valores distintivos, así como la apertura del Parque de las Creaciones, 200.000 metros cuadrados para actividades artísticas.

Córdoba La Ciudad de las Tres Culturas cuenta con una imagen internacional muy acorde para este tipo de eventos, y fue una de las primeras que se postuló. Disfruta de un importante apoyo ciudadano y un programa bastante definido y completo.

Segovia Su eslogan, "Sin Segovia no luna", procede de una frase que el pionero de la astronáutica Werner von Braun dejó en el libro de honor del Mesón de Cándido. Han impulsado la idea de la ciudad como laboratorio cultural, con una candidatura de ritmo pausado.

Donostia-San Sebastián Aunque Bildu ahora ha decidido continuar con la candidatura tras hacerse cargo de la alcaldía, inicialmente manifestó su oposición. Las "olas de energía ciudadana" y la búsqueda de resolución a los conflictos han sido sus ideas de enganche.

Zaragoza La mayor de las ciudades contendientes incide en la idea de utopía como mecanismo para refundar el concepto de Europa. Repartiría sus actividades en siete localidades más y presume del legado al continente de los aragoneses ilustres (Goya, Buñuel...).