Designación del futuro primer ministro

Passos Coelho asume el encargo de formar Gobierno con Portugal bajo presión

El conservador Pedro Passos Coelho asumió hoy el encargo de formar Gobierno en Portugal con la presión de los compromisos del rescate financiero del país y su penalización en los mercados por el contagio de la situación griega.

El jefe de Estado, Aníbal Cavaco Silva, pidió hace diez días a Passos Coelho, líder del Partido Social Demócrata (PSD, centro-derecha) que preparara un Gobierno con urgencia y hoy oficializó la designación del futuro primer ministro tras completar las reuniones preceptivas con todos los partidos.

La decisión de Cavaco, esperada desde que el PSD, su propio partido, ganó las elecciones del 5 de junio, se produjo poco después de que Portugal lograra colocar mil millones de euros en deuda pública a un interés ligeramente menor que la última vez, aunque aún muy alto.

Los inversores exigieron para comprar los bonos lusos a tres y seis meses una rentabilidad muy próxima al cinco por ciento, entre nueve y diez veces más que a principios de 2010.

Esta subasta de deuda reflejó las dificultades de Portugal para financiarse, una situación insostenible a largo plazo y que no ha mejorado como se preveía después de recurrir al rescate financiero, hace ya tres meses.

El paquete de ayuda concedido por Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aportará 78.000 millones de euros a Portugal en los próximos tres años.

Un primer tramo, de 12.600 millones, ha llegado ya, aunque como contrapartida el país afronta este mismo mes estrictos ajustes y reformas cuyo impacto en la ciudadanía se considera inevitable.

El nuevo primer ministro luso, cuya investidura en el Parlamento podría producirse la próxima semana, debe cumplir una amplia batería de compromisos con los organismos internacionales antes del 31 de julio, entre ellos cambios en la legislación laboral y privatizaciones que, en algunos casos, tienen que arrancar este mes.

El líder del PSD sucederá en el Ejecutivo al socialista José Sócrates, al que venció en las urnas por diez puntos de diferencia tras seis años en el poder.

La formación del nuevo Gobierno luso pasa mañana jueves por uno de sus últimos trámites, según ha anunciado hoy Passos Coelho, con la firma pública del acuerdo de legislatura con los democristianos del Centro Democrático Social- Partido Popular (CDS-PP), que ya se han aliado otras veces al PSD.

La constitución oficial del Parlamento y del Gobierno aún están pendientes del recuento de votos de los residentes en el extranjero, del que dependen cuatro de los 230 diputados.

Pero las supuestas irregularidades en el envío de votos de portugueses residentes en Brasil han abierto la posibilidad de que los socialistas impugnen las papeletas recogidas en Río de Janeiro, lo que podría retrasar la publicación oficial de los resultados electorales y por tanto la formación del Gobierno.

La cuestión ha causado discordancias en el seno del Partido Socialista, con su líder parlamentario, Francisco Assís, comprometido a no impugnar los votos y el secretario nacional para las Relaciones Internacionales, José Lello, decidido a denunciarlos.

Entretanto y pese a la resolución de la crisis política abierta con la dimisión de Sócrates en marzo, los mercados mantienen bajo una presión inflexible a Portugal debido a los negros nubarrones que se ciernen sobre el futuro de Grecia.

El país heleno necesita de un segundo paquete de ayuda para no caer en bancarrota, pero la Unión Europea no se ha puesto de acuerdo hasta el momento en cómo concretar esta nueva inyección de liquidez.

El temor de los inversores a verse obligados a contribuir a un segundo rescate -solución defendida por Alemania, entre otros- ha provocado una reacción negativa en los mercados secundarios, donde los títulos lusos fueron castigados con mayores tasas de interés.

La penalización de las obligaciones a dos y tres años siguieron con su escalada y volvieron a alcanzar niveles récord desde la entrada en vigor del euro, al alcanzar hoy el 12,40 y el 13,48 por ciento, respectivamente.