Diego el Cigala. Cantaor

"Lo que más desahoga es un concierto de música"

Consolidado como referente en el mestizaje del flamenco con otras músicas, hace un paréntesis en su trabajo relacionado con el tango para volver a las esencias en un concierto que abre ciclo en Madrid.

"Lo que más desahoga es un concierto de música"
"Lo que más desahoga es un concierto de música"

El cantaor se viste este domingo su traje más flamenco para participar en el festival Suma. Con varios proyectos en mente (versiones de poemas de Lorca, un homenaje a México), Diego El Cigala presenta en esta cita su nuevo espectáculo Tres flamencos.

¿Por qué ahora flamenco?

Porque toca. Yo llevo tiempo haciendo tango, boleros… pero nunca he dejado de ser flamenco. El cuerpo me pide enfrentarme con una guitarra y estar como el torero delante de un toro, con un público al que le gusta mucho escucharte cantar así. La verdad es que estoy muy emocionado.

¿Será un flamenco distinto después de haber trabajado con géneros tan diferentes como el bolero o el tango?

Sí, claro. Sobre todo con el tiempo vas cogiendo más sabiduría y aplomo. Como los buenos vinos, cuanto más tiempo, más solera.

¿Qué tiene de especial esta Suma Flamenca?

Ya se le va dando cuartel a gente que está empezando junto a los consagrados. Se abrió con esta intención. Cuando se creó, tenía un circuito más reducido al de hoy. Ahora ya tiene cátedra y seguidores, en tan poco tiempo es difícil de conseguir. Se nota en la calidad de los artistas que suelen venir.

El flamenco triunfa allá por donde va.

En los momentos difíciles, la gente se alivia más con música que con otra cosa. Una buena música pone a la gente en su sitio. Lo importante es que los ayuntamientos puedan seguir teniendo recursos para hacer espectáculos y no hagan esos recortes brutales. Ya no queda sitio. Yo tengo Latinoamérica, pero en España la cosa se está poniendo muy seria. Grandes músicos y grandes grupos no trabajan.

¿Cómo vive la caída en la venta de discos?

Siempre he vivido más del directo que de discos. Son una carta de presentación, pero la gente lo que quiere es el directo. Los que te han comprado un disco van a verte seguro a un concierto.

¿Cree que es positivo para el mundo de la música?

Sí. Ver a tu artista en directo te hace feliz. Y la gente en estos tiempos de crisis y ansiedad donde más se desahoga es en un concierto de música. Allí echan la esperanza al aire. Yo a veces me tiro dos horas cantando. Los flamencos tendemos a comunicar rápido con el público.

¿Qué situación considera más crítica?

Hay un 20% de la población parada. Me da mucha pena que la juventud española esté entre las más preparadas del mundo, porque los padres se han preocupado de darles una carrera con un gran esfuerzo, pero no puedan ejercer sus profesiones. Por eso me ha encantado todo lo que se ha montado en la Puerta del Sol. Me encanta ver que hay indignación. Son gente, como mi hijo Julio, con una capacidad de trabajo increíble, y están reivindicando derechos tan básicos como que, por ejemplo, cuando se les quite una casa no tengan que seguir pagando deudas.

"Mis tangos tienen una pizquita de gracia"

Después de algunas actuaciones en España, comenzará en septiembre una gira que le llevará por numerosos países de Latinoamérica.

¿Qué hay en Cigala Tango distinto de discos anteriores?

De momento, es otra manera de hacer música. Lágrimas negras y Dos lágrimas eran dos discos parecidos. Ahora hemos abierto un hilo que no habíamos tocado y la gente se ha aficionado mucho más al tango. Para hacer un tango como yo quiero, no como Goyeneche o Gardel. Le damos una pizquita de gracia y lo llevo a mi terreno, pero siempre respetando lo que es el tango.

¿Cómo es ese tango suyo?

Intento preservar todas sus melodías. No le pongo ni más tango ni más flamenco. Intento que haya una balanza.

¿Qué tiene el flamenco que engancha al público internacional?

Que es música de verdad, de alma, sin trampa ni cartón. Música de corazón, que rebosa toda la autenticidad. No hay nada ficticio. Y por eso el flamenco ha dejado de ser una cosa local, está a la par de las grandes músicas del mundo. El otro día mismo estaba con Andrés Calamaro en los toros y decía que se está aficionando cada vez más al flamenco. También él me confirmaba que es universal.