Grecia, y alguien más, lo va a pasar muy mal

Grecia está dudando entre pasarlo mal o peor. Y los socios más frágiles de la zona euro, con España a la cabeza, miran hacia Atenas porque de su elección depende que ellos lo pasen regular o bastante mal. "Oigo los tambores sonando en el pueblo vecino...", que decía la canción de Berlanga.

El primer paso en una u otra dirección podría darse hoy mismo si el Gobierno de George Papandreu aprueba el plan de austeridad exigido por la UE y el FMI. ("Vamos a volverlo a intentar, llegando hasta el final").

El plan, según el último informe de la troika (Comisión, BCE y FMI) incluye nuevos recortes que sacarán de quicio a más de un griego, como la reducción en un 20% en el número de funcionarios (deberán pasar de 727.000 a 577.000 en 2015); el incremento del IVA en los restaurantes desde el 13% al 23% a partir de septiembre; o la abolición de la distribución gratuita de los periódicos (!!!). (Por cierto, que una de las pocas partidas en Bruselas y Washington no piden nuevos ajustes es la de equipamiento militar, en la que se conforman con un recorte de 830 millones de euros durante los próximos cuatro años).

Pero el tremendo sacrificio exigido al pueblo griego no servirá de nada si la zona euro no pacta una ampliación de los préstamos actuales (110.000 millones de euros) para prolongar la financiación internacional hasta 2014.

A cambio de ese nuevo rescate, el Gobierno de Merkel exige que los acreedores privados (bancos griegos, sobre todo, pero también franceses y alemanes) aplacen siete años el cobro de sus deudas. El Banco Central Europeo se resiste a esa prórroga por temor a desencadenar una suspensión de pagos que desestabilice toda la zona euro.

El pulso entre Berlín y Fráncfort debe resolverse antes de la cumbre europea del 24 de junio. El Parlamento griego parece dispuesto a reservarse hasta entonces su voto sobre el plan de la troika. Y muchos parlamentarios, incluidos algunos del grupo socialista de Papandreu, tienen la tentación de rechazar la purga, sobre todo, si no viene acompañada de nuevos préstamos. ("Me queda el consuelo de romper el espejo, de seguir siempre igual, no seguir tus consejos...").

La tensión irá en aumento en los próximos días. Y si alguno de los protagonistas (Merkel, Trichet y Papandreu) calcula mal el órdago y decide "dejarse llevar, llegando hasta el final" el resto de la mesa, sobre todo la esquina española, también lo va a pasar muy mal.

(Los datos sobre el nuevo ajuste de Grecia proceden del resumen del informe de la troika que ayer analizaron los ministros de Economía de la zona euro, el Eurogrupo, durante una teleconferencia. El documento detalla de manera minuciosa los nuevos recortes que deberá aplicar Grecia durante este ejercicio y los tres próximos para llegar a 2014 con un déficit del 2,6% y una deuda, todavía, del ¡141,2%!).

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