Lleva dos meses negociando con Nueva Rumasa

La paciencia lusa con los Ruiz-Mateos empieza a agotarse

Esta semana es crucial para el fondo portugués Megafinance Partners y su interés por varias filiales de Nueva Rumasa. Tras negociar sin éxito durante más de dos meses la compra de Cacaolat, Apis y Fruco con la familia Ruiz-Mateos, hay señales de que la paciencia de los ejecutivos de Lisboa empieza a agotarse y que la sociedad portuguesa no descarta, incluso, dejar las negociaciones.

Vaso de degustación de Cacaolat
Vaso de degustación de Cacaolat

"Las conversaciones con la familia son regulares y frecuentes. Sin embargo, el tiempo para la respuesta a nuestra propuesta está terminando", ha señalado a CincoDías.com una fuente cercana a las negociaciones de los portugueses con los dueños de Nueva Rumasa. Para los ejecutivos lusos, el principal problema es el tiempo. Esta semana, directivos del fondo de inversión portugués han llegado a España para aumentar su propuesta de compra de la marca de batidos.

Dado que las empresas de Nueva Rumasa se encuentran al borde de la quiebra desde hace meses, cada día adicional en las negociaciones empeora la situación financiera y operacional, lo que supondrá una mayor inversión para sacar a las marcas de la crisis. Los interesados en adquirir la empresa de batidos de Barcelona hablan, por ejemplo, en reducción del "tiempo útil" para la compra. Es decir, la relación entre la inversión necesaria y el beneficio potencial para la compañía compradora.

Para los interesados, el retraso en la venta aumenta la necesidad de inversión y, en consecuencia, disminuye el potencial del beneficio. Es decir, la compra pasaría a tener menos razón económica a cada día.

Tras una due dilligence iniciada en marzo, el grupo luso señaló inicialmente a los Ruiz-Mateos que podría ofertar hasta 70 millones de euros por una parte de Nueva Rumasa. Sin embargo, en los últimos días la propuesta total ha aumentado y ya alcanza cifra próxima de 100 millones de euros. En este precio, se incluye la cifra destinada a la familia (por la marca) y también el monto necesario para inyectar capital y retomar normalmente las actividades.

El aumento de la oferta se explica porque el fondo luso "ha percibido que sería necesario una mayor cantidad de capital para desarrollar las actividades de la empresa". En la mesa con los Ruiz-Mateos, el capital portugués negocia la compra de Cacaolat y también marcas de la línea de tomate, como Apis y Fruco.

Cacaolat, la joya de la corona sin brillo de Nueva Rumasa

El futuro cada vez más incierto de Nueva Rumasa acelera los planes - y la necesidad - de vender los activos más saludables de los Ruiz-Mateos. Entre las marcas más atractivas está, de lejos, el Cacaolat. Dos empresas ya anunciaron formalmente su intención de continuar fabricando el tradicional batido de leche y cacao. Además, habría otras tres interesadas en la marca barcelonesa.

Pocas cosas del grupo de la familia Ruiz-Mateos llaman la atención de los inversores como las botellas que empezaron a ser fabricadas en 1931 y que sobrevivió incluso a la Guerra Civil, cuando dejó de ser producida por 14 años.

Interesados en comprar marcas de Nueva Rumasa tienen un camino complicado porque es necesario hacer dos operaciones: una con la familia (que sigue siendo dueña de las marcas) y otra con la Justicia (ya que las empresas están bajo una administración en el proceso de concurso de acreedores).

Sin embargo, la fila de interesados no es pequeña en la oficina de Nueva Rumasa. El viernes pasado, el presidente de Grupo Leche Pascual, Tomás Pascual, ha admitido que la compañía sigue interesada en Cacaolat. El ejecutivo ha ponderado que las negociaciones para una eventual compra no dependen solo de la empresa catalana, sino de Clesa, su principal accionista. Es decir, la familia Ruiz-Mateos.

Otros tres interesados completan la cola en la oficina de los Ruiz-Mateos: Corporación Alimentaria Peñasanta (dueña de los productos lácteos Asturiana), Grupo Vichy Catalán (embotelladora de agua mineral y fabricante de zumos) y también una gestora especializada en reestructuración de empresas llamada Victory Corporate Turnaround. Las tres empresas han solicitado informaciones sobre Cacaolat en el Juzgado Mercantil de Barcelona.