Van Rompuy le coge gusto a un cargo con dudoso futuro

Van Rompuy le coge gusto a un cargo con dudoso futuro

Todavía le quedan once meses como presidente del Consejo Europeo, pero Herman Van Rompuy (HVR) ya se muestra dispuesto a repetir con un segundo mandato de otros dos años y medio. Pero más allá de si conseguirá renovar su contrato, la duda estriba en la utilidad del propio puesto.

Porque, ¿a qué se dedica el presidente del Consejo, esa figura nacida el 1 de diciembre de 2009 con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa? Según Van Rompuy, a pasar desapercibido para poder tejer en la sombra complicados acuerdos entre los 27 Gobiernos de la Unión.

Para otros, en cambio, se limita a estrechar manos desconocidas mientras espera a que Berlín y París pacten las directrices a seguir por el club comunitario. En alguna ocasión, como en el acuerdo de Deauville sobre el gobierno económico de la zona euro, el diktat de Merkel y Sarkozy fue tan descarado que incluso un personaje hierático como HVR pareció sentirse humillado.

Fue el punto más bajo en año y medio de mandato del ex presidente del Senado belga. Pero quizá su principal problema es que no ha tenido ninguno demasiado alto. A su perfil anodino se añade el desastre mediático de su compañera de tándem, la Alta Representante de Política Exterior, Catherine Ashton.

Las dos figuras se presentaron a finales de 2009 como las nuevas caras de una Unión Europea dispuesta a hablar alto y claro en la escena internacional. Año y pico después, algunos grupos del Parlamento Europeo rumian la posibilidad de una moción de censura contra la jefa británica de la diplomacia europea.

Van Rompuy, por su parte, se libra de las críticas directas a su gestión. Pero hace unos días, en la Universidad Humboldt de Berlín, el comisario europeo Michael Barnier ya señalaba que Europa "necesitará una cara y una voz fuertes". O sea, que todavía no las tiene. Y apuntaba a que "un día, se necesitará un Presidente o Presidenta que acumule la misión de presidir el Consejo Europeo [HVR] y la de animar el colegio de comisarios [José Manuel Barroso]". La fusión podría seguir el mismo modelo que con los cargos de Alto Representante [Javier Solana] y comisario de Exteriores [Patten, primero, y Ferrero-Waldner, después].

Si la evolución anunciado por Barnier se cumple, Van Rompuy tiene al alcance de la mano tres logros históricos: estrenar el puesto de presidente del Consejo (2010), ser reelegido para el cargo (2012) y ser el último en ocuparlo (2014).

Foto: póster de HVR (B. dM., noviembre 2009).

Comentarios

siento discrepar. el puesto seguirá, al igual que el de alto representante, por muy grises que sean ambos actuales ocupantes de dicho puesto. no se va a reformar los tratados para eliminar esa institucion. otra cosa es que el trabajo no se esté haciendo del todo bien. si se eligiera al presidente del consejo por sufragio, seguro que se le daba más bola, pero de esta manera, es un don nadie.
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