Mercado de derivados. Los productos financieros más ligados a la crisis siguen creciendo

Warren Buffett, uno de los mayores inversores del mundo, calificó de "armas de destrucción masiva" los derivados financieros. Un ejemplo claro son los CDS (credit default swaps), un instrumento que cubre ante la quiebra de un valor, aunque el comprador no posea dicho título. En palabras de la canciller alemana Angela Merkel "equivalen a comprar un seguro contra incendios para la casa del vecino, y prenderle fuego para ganar dinero". Los CDS, las operaciones en corto, o los CDO (collateralized debt obligation, paquetes de deuda de distintos emisores), entre otros, son productos de alta ingeniería financiera con escasa o nula regulación y en los que no se asegura una contrapartida. "Son uno de los principales culpables de la crisis financiera", asumía esta semana el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, que advertía que aún así "siguen sumando 10 veces el PIB mundial y continúan en aumento". EE UU está trabajando para elevar su supervisión, y la UE ha iniciado trámites para limitarlos. Sin embargo, los economistas coinciden en que aún queda camino por recorrer.