Y una reforma general del sistema financiero

Brasil sugiere adoptar un sistema internacional de cambio de divisas libre

El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, sugirió hoy la adopción de un sistema internacional de cambio de divisas totalmente libre, como vía para aliviar la presión sobre las monedas de los países emergentes.

"Lo ideal es que todos los países adopten un cambio flotante. Solo la sintonía entre todos devolvería el equilibrio en el flujo de capitales", manifestó el responsable de la política económica de Brasil en una conferencia organizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Río de Janeiro.

Mantega vaticinó que en los próximos años seguirá la tendencia actual en los flujos de capitales, con una fuerte presión sobre los mercados emergentes, debido al mayor dinamismo de las economías de estos países en relación con la de los más avanzados.

El ministro también sugirió como una posible solución que los países ricos apliquen una política monetaria "menos expansionista" y que tomen medidas fiscales para retener en sus mercados el dinero que actualmente tiende a emigrar hacia los emergentes.

Asimismo, defendió una mayor regulación del mercado internacional de capitales y una reforma general del sistema financiero, que pudiera dar paso a la libertad de cotización de divisas.

"Mientras esto no sucede, los países emergentes se tienen que defender con subidas de tipos de interés y la restricción del crédito", afirmó.

Mantega relató las medidas que ha tomado el Gobierno brasileño desde el año pasado para limitar el exceso de liquidez y "evitar burbujas" a la vez que controla la inflación, entre las que citó el alza sostenida de los tipos de interés y la tasación de algunas operaciones en el mercado de renta fija.

"Las medidas han contenido los flujos especulativos de corto plazo y no han espantado las inversiones. Este año Brasil va a recibir 65.000 millones de dólares en inversiones extranjeras directas", aseguró.

Mantega defendió las políticas adoptadas por el Gobierno y reiteró que han servido para moderar el crecimiento de la economía brasileña a un ritmo cercano al 4,5 por ciento anual, a la vez que han sido eficaces para "estabilizar" el tipo de cambio.

Si no se hubiesen tomado estas medidas el real podría haberse revalorizado a un nivel que habría causado "mucho daño" a la industria local y a los exportadores, sostuvo.